La transformación del mercado laboral, la evolución de las habilidades y el alto volumen de postulaciones están obligando a las empresas a replantear la forma en que toman decisiones de contratación.
Encontrar al candidato adecuado se ha convertido en uno de los principales desafíos para las organizaciones. Aunque hoy las empresas tienen acceso a más candidatos gracias a la digitalización de los procesos de selección, identificar a la persona que realmente responda a las necesidades del negocio exige evaluaciones cada vez más precisas y estratégicas.
De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, el 39% de las habilidades requeridas para el trabajo cambiará hacia 2030, impulsado por la inteligencia artificial, la automatización y la transformación de los modelos de negocio. Este escenario obliga a las organizaciones a evaluar no solo la experiencia técnica de los candidatos, sino también competencias como la capacidad de adaptación, el aprendizaje continuo y el pensamiento analítico.
En Perú, esta tendencia también se refleja en el mercado laboral. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el empleo mantiene una evolución positiva, incrementando la demanda por profesionales con perfiles cada vez más especializados.
Sin embargo, el principal desafío ya no parece estar en atraer candidatos, sino en identificar a quienes realmente cumplen con el perfil requerido. Según un análisis realizado por TRC Recruitme, consultora especializada en reclutamiento, basado en los más de 100 procesos de selección que gestiona mensualmente, el 75% de los candidatos no reúne los requisitos mínimos para el cargo, obligando a los equipos de selección a destinar una parte importante de su tiempo al filtrado y evaluación de perfiles antes de avanzar a las entrevistas.
«Durante mucho tiempo el éxito de un proceso de selección se midió por la rapidez con la que se cubría una vacante. Hoy ese indicador resulta insuficiente. El verdadero desafío es identificar a las personas que generarán valor para la organización y podrán adaptarse a un mercado laboral que cambia constantemente.»menciona Juan Reimann, fundador y CEO en TRC Recruitme.
Este escenario obliga a las áreas de Recursos Humanos a gestionar un volumen cada vez mayor de información antes de tomar una decisión. En una primera revisión, un reclutador senior puede dedicar alrededor de 30 segundos a evaluar cada currículum, tiempo que aumenta considerablemente cuando una vacante recibe decenas o incluso cientos de postulaciones. En consecuencia, el desafío ya no está en acceder a más candidatos, sino en contar con procesos que permitan identificar con mayor precisión a quienes realmente poseen las competencias que requiere cada organización.
Frente a este escenario, las empresas están incorporando metodologías de evaluación más estructuradas y herramientas que les permitan optimizar los procesos de selección sin perder profundidad en el análisis. El objetivo ya no es contratar más rápido, sino contratar mejor, reduciendo la incertidumbre al momento de tomar una decisión y fortaleciendo la calidad de las incorporaciones.
«Reducir los tiempos solo tiene sentido si la calidad de la decisión se mantiene. Una contratación acertada no depende únicamente de la rapidez del proceso, sino de contar con la información suficiente para evaluar el potencial, las competencias y el ajuste del candidato a la organización. Cuando eso ocurre, la contratación deja de ser una respuesta operativa y se convierte en una decisión que genera valor para el negocio.» finaliza Reimann.