EAU se va de la OPEP: ¿Ganan o pierden Europa y Latinoamérica?

Por Haycker Colina, Politólogo y Estratega Político

Emiratos Árabes Unidos acaba de dinamitar el tablero petrolero. Este martes anunció su salida de la OPEP y de la OPEP+, el grupo que controla casi la mitad del crudo mundial. Y lo hace en el peor momento: con una guerra con Irán que tiene al estrecho de Ormuz en jaque.

Por qué se fue?

Dos razones. Primero, la cuota. EAU puede producir más de 4 millones de barriles diarios, pero la OPEP solo le dejaba 3 millones. Segundo, la seguridad. EAU acusó a otros países árabes de no protegerlo de los ataques iraníes. Resultado: portazo y a producir por su cuenta.

Qué significa esto?

La OPEP pierde músculo. Era el club que ponía orden cuando los precios se descontrolaban. Sin EAU, el grupo queda más débil y dividido. Y eso pega directo en dos lugares: tu bolsillo y la geopolítica.
Para Europa: alerta roja a corto plazo

Europa compra mucho petróleo del Golfo. Con Ormuz amenazado por Irán, sacar ese crudo ya era un dolor de cabeza. Si ahora la OPEP se desordena, la volatilidad sube. Traducción: gasolina más cara mañana.
La oportunidad viene después. Si EAU logra bombear su millón de barriles extra, habrá más petróleo en el mercado. Estados Unidos ya celebra: menos poder para una OPEP que, según Trump, «estafa al mundo» inflando precios.

Para Latinoamérica: ganadores y perdedores

Aquí se parte la región en dos.

Productores como Brasil, Guyana, México y Colombia: Esto es una fiesta. Menos cartel, más espacio para vender su crudo. Si la OPEP se debilita, los que están fuera ganan cuota de mercado.

Importadores como Chile, Perú y Centroamérica: Mismo susto que Europa. Corto plazo con precios locos por la crisis de Ormuz. Mediano plazo con posible alivio si EAU inunda el mercado.

El juego geopolítico

EAU es socio clave de Washington. Su salida alinea al país más con EE.UU. y menos con Arabia Saudita y Rusia, los otros jefes de OPEP+. El mercado se polariza: de un lado el cartel tradicional, del otro los «libres» que negocian directo con Occidente.

En claro:

Corto plazo = incertidumbre y riesgo de precios altos por el caos en Ormuz.
Mediano plazo = posible baja de precios si EAU cumple y logra exportar.

Para Latam que produce, es oportunidad. Para Europa que compra, es dolor hoy y alivio mañana.

La política del petróleo acaba de cambiar. Y esta vez, el incendio lo prendió un aliado.

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