Frutillar cancela carrera de 10 mil patitos de hule en el lago Llanquihue tras críticas ambientales

La Municipalidad de Frutillar decidió suspender la actividad prevista para el 28 de noviembre, luego de recibir cuestionamientos de vecinos y organizaciones ambientalistas por el posible impacto de los juguetes plásticos en el ecosistema. La iniciativa será reemplazada por una rifa solidaria y una corrida familiar para mantener el objetivo benéfico del evento.

La Municipalidad de Frutillar, en la región de Los Lagos, Chile, anunció la suspensión de una carrera de 10.000 patitos de hule que estaba prevista para realizarse en el lago Llanquihue el próximo 28 de noviembre, como parte de las celebraciones por los 170 años de fundación de la comuna.

La decisión fue comunicada por el alcalde Javier Arismendi, luego de las críticas generadas por el posible impacto ambiental que podría ocasionar el lanzamiento de miles de juguetes plásticos al cuerpo de agua. La iniciativa buscaba recaudar fondos para agrupaciones de adultos mayores y ofrecer una actividad recreativa para la comunidad.

¿Por qué generó polémica la carrera de patitos?

La propuesta contemplaba lanzar hasta 10.000 patitos de hule al lago Llanquihue, en el sector del Muelle Costanera. Los juguetes serían desplazados por el viento y las corrientes hasta llegar a un punto determinado, donde se identificaría a los participantes ganadores.

Sin embargo, la actividad recibió cuestionamientos de organizaciones ambientalistas y ciudadanos que advirtieron sobre las dificultades para recuperar todos los juguetes después de la competencia.

Entre las principales preocupaciones figuraban la posibilidad de que algunos patitos quedaran en el agua o en las orillas, se deterioraran con el tiempo y contribuyeran a la generación de residuos plásticos y microplásticos. También se expresó inquietud por los eventuales efectos sobre la fauna y el equilibrio del ecosistema lacustre.

La organización Defendamos la Patagonia estuvo entre las voces que cuestionaron la iniciativa y solicitaron que no se realizara.

El municipio defendió inicialmente las medidas de seguridad ambiental

Ante las primeras críticas, el alcalde Javier Arismendi sostuvo que la actividad contemplaba medidas para evitar que los juguetes permanecieran en el lago.

Entre los resguardos anunciados estaban la disponibilidad de lanchas y otras embarcaciones para recuperar los patitos, además de personal encargado de recogerlos en las orillas. También se había considerado la colaboración de buzos en caso de que algunos juguetes se hundieran.

Pese a estas previsiones, las observaciones de vecinos y organizaciones continuaron. Finalmente, el municipio decidió modificar la programación después de escuchar los cuestionamientos relacionados con la protección ambiental.

Arismendi señaló que la decisión respondió a la preocupación expresada por la ciudadanía y destacó la importancia de mantener el compromiso con el cuidado del lago Llanquihue.

Una rifa solidaria y una corrida reemplazarán el evento

La suspensión de la carrera no significará la cancelación del propósito benéfico de la actividad. Según informó el alcalde, la jornada del 28 de noviembre será reemplazada por una rifa solidaria y una corrida familiar denominada «corrida amarilla», en referencia al color de los tradicionales patitos de hule.

La rifa contempla premios que van desde los 200.000 hasta los 2 millones de pesos chilenos. Además, se anunció la realización de un asado gigante en la Plaza de Armas de Frutillar.

Con estas actividades, la municipalidad busca mantener la participación comunitaria y la recaudación de recursos destinados a las agrupaciones beneficiarias, sin realizar el lanzamiento masivo de juguetes al lago.

El debate sobre la protección del lago Llanquihue

La controversia también reabrió la discusión sobre otras actividades y fuentes de impacto ambiental en el lago Llanquihue. Durante su pronunciamiento, el alcalde mencionó la presencia de centros de cultivo de salmones y manifestó su preocupación por sus posibles efectos sobre el entorno natural.

La decisión de suspender la carrera refleja cómo las iniciativas recreativas y solidarias también requieren considerar sus posibles consecuencias ambientales, especialmente cuando involucran espacios naturales de importancia ecológica.

Aunque la competencia no llegó a realizarse y, por tanto, no produjo el impacto ambiental que se temía, el debate puso en primer plano la importancia de evaluar anticipadamente los riesgos y escuchar las observaciones de la comunidad.

Frutillar mantendrá así las actividades conmemorativas por su aniversario 170, pero con un formato diferente que busca conciliar la participación ciudadana, el apoyo a los adultos mayores y el cuidado del lago Llanquihue.

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