La Cámara de Comercio de Lima exige soluciones inmediatas ante las reiteradas deficiencias del control migratorio que perjudican a los viajeros y deterioran la imagen internacional del Perú.
La Cámara de Comercio de Lima (CCL) expresa su profunda indignación y enérgico rechazo ante las persistentes deficiencias en el control migratorio del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, donde turistas nacionales y extranjeros continúan enfrentando largas colas, demoras injustificadas y un servicio que está muy lejos de los estándares internacionales.
Esta madrugada se reportaron nuevamente fallas en las puertas electrónicas de control migratorio, mientras al menos 15 puestos de atención permanecían sin personal, pese a la presencia de pasajeros esperando ser atendidos.
“Es inaceptable que el Perú tenga un nuevo aeropuerto internacional, con una moderna infraestructura, pero que el servicio migratorio siga ofreciendo una atención deficiente, lenta y desorganizada”, expresó la CCL.
Para miles de turistas, Migraciones representa su primer contacto con el Perú. En lugar de una bienvenida eficiente y moderna, encuentran largas esperas, frustración y una primera impresión que perjudica gravemente nuestra imagen como destino turístico y de negocios.
Estas deficiencias no son hechos aislados. Su reiteración evidencia serios problemas de gestión, mantenimiento tecnológico y planificación del personal. Resulta inadmisible invertir en sistemas de automatización que no funcionan adecuadamente y mantener puestos de atención vacíos cuando los pasajeros más los necesitan.
La CCL exige a la Superintendencia Nacional de Migraciones y al Ministerio del Interior medidas correctivas inmediatas, personal suficiente en horas de mayor afluencia, funcionamiento permanente de los sistemas electrónicos y explicaciones públicas sobre las fallas recurrentes y las responsabilidades correspondientes.
El Perú no puede aspirar a ser un referente turístico y aeroportuario de América Latina si es incapaz de ofrecer un control migratorio eficiente y digno. La competitividad del país y nuestra imagen internacional no pueden seguir pagando las consecuencias de la ineficiencia del Estado.
¡Basta de largas colas, equipos fuera de servicio y puestos de atención vacíos! Los viajeros merecen respeto, eficiencia y soluciones, no más excusas.