Según el reporte Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial (WEF), el pensamiento analítico y la creatividad se consolidan como las competencias más demandadas por el mercado laboral global. Análisis de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) señalan que la automatización exige priorizar el pensamiento crítico sobre la ejecución técnica.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa en las aulas ha acelerado una transformación inevitable en la educación superior. En sectores donde antes se valoraba la destreza técnica para ejecutar una ilustración, una maqueta o una pieza visual, hoy la tecnología genera conceptos e imágenes en segundos. Ante esta realidad, la discusión académica ha dejado de enfocarse en restringir el uso de estas herramientas para centrarse en una interrogante crucial: qué habilidades humanas deben formar las universidades para que sus egresados mantengan vigencia en el mercado. La respuesta exige redefinir el perfil profesional: la industria ya no busca ejecutores, sino estrategas capaces de dirigir la tecnología.
Esta transición se refleja en las proyecciones globales sobre el empleo. De acuerdo con el último informe Future of Jobs Report del Foro Económico Mundial (WEF), el pensamiento analítico se mantiene como la habilidad más valorada por las empresas, mientras que la creatividad encabeza la lista de competencias con mayor crecimiento. Asimismo, análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) señalan que la automatización de procesos repetitivos no elimina la necesidad del talento humano, sino que traslada la vara competitiva hacia la resiliencia, el liderazgo ético y la capacidad de adaptación. En las industrias creativas, esta evolución marca el paso definitivo de un rol operativo a uno de dirección estratégica.
Para Eduardo Velarde, jefe académico de las carreras de Diseño de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL), la llegada de la inteligencia artificial al aula no representa una amenaza de reemplazo, sino la oportunidad de elevar el estándar de la profesión:
“Existe el temor de que la IA sustituirá al diseñador, cuando en realidad lo que se automatiza es únicamente la tarea técnica. El diseñador no compite contra la máquina; asume un rol directivo como un estratega capaz de dirigir sistemas, experiencias y soluciones creativas apoyadas por la tecnología. La herramienta puede entregar decenas de iteraciones en un minuto, pero carece de contexto cultural, criterio ético y sensibilidad. La universidad debe formar profesionales capaces de formular las preguntas correctas, auditar el resultado algorítmico y tomar decisiones conceptuales con impacto real”, explica Velarde.
Frente a esta reestructuración de competencias en el sector, el especialista de UCAL detalla cinco ejes estratégicos que la educación superior debe consolidar para formar profesionales que aprovechen la automatización a su favor:
- Criterio creativo y curaduría: Asumir la tecnología como un asistente de producción. El profesional no se define por el dominio de un software, sino por su capacidad de curar, editar y dar sentido a la narrativa visual con propósito de marca.
- Pensamiento estratégico aplicado al diseño: Desarrollar la facultad de diagnosticar necesidades reales en el mercado y en la sociedad antes de proponer un diseño, una lectura de contexto que ningún algoritmo puede realizar por sí solo.
- Visión multidisciplinaria y capacidad de adaptación: Fomentar competencias socioemocionales para articular equipos multidisciplinarios, gestionar entornos de cambio acelerado y adaptar los procesos de trabajo ante la evolución tecnológica.
- Pensamiento crítico y responsabilidad ética: Auditar el uso de la inteligencia artificial bajo criterios de propiedad intelectual, sesgos culturales y veracidad, garantizando un diseño que respete la diversidad.
- Aprendizaje continuo y flexibilidad cognitiva: Entrenar la capacidad de desaprender y adoptar nuevas metodologías de forma autónoma, convirtiendo la curiosidad intelectual en la principal garantía de actualización profesional.
Esta perspectiva refleja cómo UCAL lidera la evolución de la educación superior en la economía digital. Más allá de formar profesionales centrados en la producción de piezas, la institución forma estrategas capaces de integrar el diseño, la tecnología y el pensamiento crítico para resolver problemas complejos y construir experiencias, productos y marcas con impacto real. Al redefinir el rol creativo en este 2026, la formación universitaria reafirma que el valor diferencial de las personas no reside en la velocidad de ejecución, sino en la profundidad del pensamiento.