Las piletas regresan a la agenda municipal: ¿qué hay detrás de estas propuestas?

La recuperación de parques y plazas vuelve a poner a las fuentes ornamentales en el centro de los proyectos urbanos de varios municipios.

Las piletas están volviendo a aparecer en los proyectos de renovación urbana impulsados por distintas municipalidades del país. Distritos como San Isidro, Rímac, Callao y Asia, así como ciudades y provincias como Camaná (Arequipa), Tacna, Pucallpa (Ucayali), Huancayo y Perené (Junín), han incorporado fuentes ornamentales en parques, plazas y espacios públicos como parte de iniciativas orientadas a mejorar el entorno urbano y ofrecer lugares de encuentro para la comunidad.

Aunque durante años fueron consideradas un elemento meramente decorativo, hoy estas estructuras cumplen un papel distinto dentro del diseño urbano. Las municipalidades buscan que los parques sean lugares donde las personas permanezcan más tiempo, desarrollen actividades recreativas y encuentren espacios de encuentro para la comunidad.

A ello se suma otro factor: la renovación de plazas y parques suele tener un impacto positivo en el entorno. Un espacio público bien diseñado puede atraer más visitantes, impulsar la actividad comercial cercana y contribuir a mejorar la percepción de seguridad gracias a una mayor presencia de vecinos.

Para Nicolás Bonnett, gerente general de Hidrocentro Lima, las piletas han dejado de ser un complemento dentro de una obra pública.

«Hoy forman parte de proyectos que buscan darle vida a los espacios públicos. Una pileta bien integrada puede convertirse en el punto central de un parque o una plaza, generar identidad y hacer que las personas vuelvan a apropiarse de estos lugares», señala.

A diferencia de las instalaciones de décadas pasadas, los proyectos actuales incorporan sistemas de recirculación de agua, iluminación LED y tecnología que permite reducir el consumo de recursos y facilitar el mantenimiento. Esto hace posible que las fuentes sean más eficientes y sostenibles sin perder su atractivo visual.

«Cuando una pileta forma parte de un proyecto urbano bien planificado, deja de ser un elemento ornamental para convertirse en un espacio que invita a quedarse,

 

 

fortalece la convivencia y aporta valor al entorno. Ese es el enfoque que hoy están adoptando cada vez más municipalidades», concluye Bonnett.

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