La psicóloga Ana Lucía Núñez Cohello, autora de una de las publicaciones que el Fondo Editorial UCSP llevará a la FIL Lima 2026, explica cómo reconocer estas dificultades y qué pueden hacer las familias desde casa.
En el marco de su participación en la FIL Lima 2026, el Fondo Editorial de la Universidad Católica San Pablo (UCSP) llevará al público Mi reflejo en el espejo, una publicación de la psicóloga Ana Lucía Núñez Cohello que brinda herramientas prácticas para fortalecer la autoestima de niños y adolescentes y ayudarlos a expresar lo que sienten, establecer límites y pedir ayuda cuando lo necesitan.
Los casos de violencia escolar difundidos recientemente han vuelto a poner en agenda una preocupación para madres, padres y cuidadores. Aunque la autoestima no explica por sí sola la violencia escolar, su fortalecimiento es una herramienta de prevención clave que beneficia tanto a la víctima como al agresor. En el caso de la víctima, funciona como un activador de defensa.
Por otro lado, en el agresor, una autoestima saludable ataca la raíz del problema; al sentirse seguro y valorado por lo que es, se desactiva su necesidad de buscar aprobación, ganar estatus o canalizar sus propias frustraciones mediante el sometimiento y la burla hacia los demás. Así, la autoestima no solo enseña a defenderse, sino que neutraliza la necesidad de agredir.
“La autoestima también influye en la capacidad del niño para reconocer lo que le incomoda, expresar sus necesidades, poner límites y pedir ayuda. Estas herramientas se construyen progresivamente y la familia cumple un rol fundamental”, explicó la autora. Por ello, la especialista comparte cinco señales que pueden advertir que la autoestima de un niño necesita ser fortalecida:
- Le cuesta reconocer sus cualidades. No identifica con claridad qué le gusta o cuáles son sus fortalezas. Preguntarle qué disfrutó durante el día o qué considera que hizo bien favorece su autoconocimiento.
- Se compara constantemente. Critica su apariencia, personalidad o capacidades frente a otros. La recomendación es evitar comparaciones y reconocer sus avances y características particulares.
- Tiene dificultad para decir “no”. Acepta situaciones que le incomodan o teme expresar desacuerdo. En casa se le puede enseñar que tiene derecho a poner límites y practicar posibles respuestas.
- Evita participar por miedo a equivocarse. Prefiere guardar silencio o no intentar algo nuevo. Valorar el esfuerzo y el intento, no solo el resultado, ayuda a entender que equivocarse forma parte del aprendizaje.
- Reacciona intensamente ante los errores. Una dificultad puede generar tristeza o enojo desproporcionado. Preguntar “¿qué aprendiste?” en lugar de “¿por qué fallaste?” promueve una mirada más constructiva frente a la frustración.
La especialista precisó que una conducta aislada no determina que un niño tenga baja autoestima. Cuando estos comportamientos son frecuentes, intensos o afectan su vida familiar, escolar o social, es importante buscar orientación profesional.
Estas recomendaciones forman parte de Mi reflejo en el espejo, publicación editada por el Fondo Editorial UCSP y dirigida a familias con niños y adolescentes de 7 a 14 años. El libro estará disponible en el stand de la UCSP n.° 17 durante la FIL Lima 2026 – 30.ª edición, del 22 de julio al 6 de agosto en el Centro de Exposiciones del Jockey.