Betterfly destaca la importancia del liderazgo para prevenir el burnout y fortalecer la productividad. De acuerdo con Gallup, hasta 70% del estrés que experimenta un equipo está relacionado con las prácticas de liderazgo.
El estrés laboral dejó de ser un desafío exclusivo del bienestar de las personas para convertirse en un riesgo estratégico para las organizaciones. De acuerdo con Betterfly, la disminución de la productividad, la pérdida de talento, el incremento en errores operativos y la reducción de la capacidad de innovación son algunas de las consecuencias que hoy afectan directamente la rentabilidad y competitividad de los negocios.
Para Betterfly, este escenario exige replantear la forma en que las organizaciones gestionan el bienestar laboral, incorporando el liderazgo y la prevención del burnout como parte de su estrategia de negocio. En este contexto, 41% de las personas trabajadoras en México reportó haber experimentado altos niveles de estrés el día anterior al trabajo, mientras que 48% afirma sentirse agotado con frecuencia, 42% considera que debe estar disponible de manera permanente y 35% reconoce tener dificultades para desconectarse del trabajo, según el estudio State of the Global Workplace 2024 de Gallup.
Este panorama confirma que el agotamiento laboral ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en un desafío organizacional que exige una respuesta estratégica.
El impacto también se refleja en los resultados del negocio. El presentismo puede reducir hasta 34% la productividad, mientras que los errores asociados al agotamiento representan pérdidas equivalentes a entre 2% y 5% de los ingresos por problemas de calidad, de acuerdo con PwC.
Además, la capacidad de innovación puede disminuir hasta 23%, según datos de Harvard Business Review, y reemplazar a un colaborador que abandona la organización puede incrementar los costos entre 15% y 20%, de acuerdo con Deloitte Global Human Capital Trends.
Más allá de los indicadores financieros, el reto consiste en reconocer que el estrés laboral no se resuelve únicamente con beneficios adicionales o programas aislados de bienestar.
«Durante mucho tiempo pensamos que el estrés era un tema individual y que bastaba con ofrecer más beneficios para resolverlo. Hoy sabemos que el verdadero impacto está en la forma en que diseñamos el trabajo, desarrollamos a los líderes y construimos culturas organizacionales saludables», señaló Lina Vanegas, Head de Marketing para México de Betterfly.
Añadió: «Cuando una empresa interviene estas causas de fondo, no solo mejora el bienestar de las personas, también fortalece la productividad, la innovación y la permanencia del talento».
El liderazgo como la primera línea de prevención del burnout
Estos fueron algunos de los principales hallazgos compartidos durante el webinar «Prevención en acción: el rol del líder frente al estrés», organizado por Betterfly, donde la especialista en cultura organizacional y prevención del burnout, Silvia Ramos, explicó que el estrés no debe entenderse únicamente como una respuesta emocional, sino como un indicador de problemas estructurales en la forma en que las organizaciones diseñan el trabajo y gestionan a sus equipos.
Entre las principales consecuencias organizacionales del agotamiento destacan el incremento en errores operativos, una menor capacidad para resolver problemas de forma creativa, el deterioro en la experiencia del cliente, líderes que terminan convirtiéndose en «cuellos de botella» y equipos donde el desgaste comienza a normalizarse.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el papel que desempeña el liderazgo. Cifras de Gallup señalan que hasta 70% del nivel de estrés que experimenta un equipo está relacionado con las prácticas de liderazgo, lo que convierte a jefes y mandos medios en actores estratégicos para prevenir el burnout antes de que se traduzca en ausentismo, rotación o disminución del desempeño.
Ante este panorama, Betterfly recomienda que las organizaciones evolucionen de programas de bienestar aislados hacia estrategias integrales que incorporen el bienestar como un componente de la estrategia de negocio, a través de cuatro acciones prioritarias:
- Diseñar cargas de trabajo sostenibles, con claridad de roles y mayor autonomía.
- Construir culturas basadas en la seguridad psicológica, la confianza y la colaboración.
- Desarrollar líderes capaces de detectar oportunamente señales de agotamiento y promover hábitos saludables.
- Medir de forma continua el bienestar para tomar decisiones basadas en evidencia y no únicamente en percepciones.
«Los líderes son quienes convierten la cultura organizacional en una experiencia cotidiana. Hablar de bienestar implica necesariamente hablar de liderazgo. Las organizaciones que escuchan a sus colaboradores analizan las causas del estrés y toman decisiones sustentadas en datos, construyen equipos más saludables y, al mismo tiempo, negocios más resilientes, innovadores y competitivos», concluyó Vanegas.