El Gobierno reforzó su promesa de llevar servicios más cerca de ellas.
Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Mujer Indígena, una fecha para recordar a Bartolina Sisa, la valiente líder aymara ejecutada brutalmente el 5 de septiembre de 1782 por desafiar el dominio colonial. Más que una celebración, es un abrazo simbólico a todas las mujeres indígenas que, con su memoria, su palabra y su fuerza, mantienen viva la llama de la resistencia y la identidad cultural en América Latina.
En Perú, el día tiene un matiz especial de reconocimiento y acción; por su lado, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables reafirmó su compromiso con políticas que acompañan a las mujeres indígenas en su cotidianidad, como programas con atención en lenguas originarias y enfoque intercultural en los Centros Emergencia Mujer. Además, el Gobierno reforzó su promesa de llevar servicios más cerca de ellas, reconociendo su liderazgo como pilares de sus comunidades y guardianas de la diversidad cultural del país.
Pero este día también es una voz firme desde el corazón de las comunidades. Organismos como la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) alzan la voz para denunciar leyes que desean silenciar el pasado y las heridas dolorosas, como la Ley de Amnistía o la salida del Perú del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Su mensaje es claro: “sin justicia, no hay democracia”.
Sofía Quispe Quichíz