Velocidad y Papeletas

Por Antero Flores-Araoz       

Los motivos son muy diversos, los pretextos más aún, pero siempre se mencionarán por la prensa cada vez que hay un accidente de tránsito de proporciones.

Los alcaldes le echarán la culpa a la Policía de Tránsito por no estar presente o no hacer bien sus tareas. La Policía retrucará por los Municipios no han cumplido con hacer la señalización, que no han puesto semáforos o que estos últimos no funcionan. Los conductores dirán que los peatones son irresponsables y estos últimos señalarán a los conductores de no tener sus vehículos en buenas condiciones y quizás los propietarios de los vehículos automotores dirán que las Plantas de Revisiones Técnicas no hicieron bien su cometido, o de haberla hecho, no informaron de las fallas encontradas.

Pretexto siempre habrá, pero también hay casos en que parecería que las autoridades ponen sus “trampitas”, para hacer que los conductores de vehículos automotores caigan en transgresión a las normas de tránsito, para luego ser multados abusivamente.

Me estoy refiriendo a las velocidades máximas, que muchas veces, en la misma vía, cambian y cambian, sin que haya avisos de prevención de los cambios, y un conductor que va a 50 Kilómetros por hora de velocidad, de repente se encuentra con cuadras que solo permiten 30 Kilómetros por hora.

Las velocidades máximas son determinadas por el MTC pero las Municipalidades también meten su cuchara. Para las vías metropolitanas o provinciales la Municipalidad de la Provincia; pero para las vías distritales, quien fija a veces el máximo de velocidad es la Municipalidad Distrital. Los máximos que señala la norma pertinente son de 30 y 50 Kilómetros por hora según se trate de calles y avenidas.

El problema no son los máximos, sino los cambios de ellos en la misma vía, como puede ser cuando existan zonas escolares. Ello tiene lógica, pero no en todo el día y noche, pues los establecimientos escolares tienen horarios predeterminados de ingreso y salida de  alumnos. En esos horarios tiene justificación la reducción de velocidad, pero no en todo el día.

Como el cambio de velocidad se hace violentamente, pues no hay avisos que lo señalen anteladamente, y el margen de tolerancia es de únicamente 5 kilómetros/hora, es muy fácil incumplir con el kilometraje máximo y ello ocasiona la imposición de onerosas papeletas que tienen que pagar compulsivamente los infractores. Esto es un gran negocio, no solo para las Municipalidades, sino también para los concesionarios del servicio de fotografía a la placa de los vehículos a ser sancionados.

Ejemplos sobran, basta recorrer la avenida del Ejército, la Carretera Central hasta Chosica, la avenida Universitaria, la avenida Argentina, la de La Marina, la avenida Faucett y la Néstor Gambetta, entre tantas otras de Lima y del Callao.

Los Municipios tienen la palabra para terminar con la engañifa.

Compartir:

Relacionado

El Estado espanta a los mejores

El Noticiero

Entre crucero y la totora

El Noticiero

SERVIR: Ninguna entidad puede reducir los requisitos mínimos para la designación de funcionarios y directivos de confianza

El Noticiero