Por Antero Flores-Araoz
Estamos ad portas de las elecciones generales, esto es la presidencial y las parlamentarias, estas últimas incluyendo a las nacionales como también al Parlamento Andino.
El nivel de aburrimiento que ocasionan las noticias sobre nuestras elecciones generales va en aumento, las entrevistas que se le hacen a candidatos de todo nivel son cansinas e irrelevantes, pues lamentablemente la gran mayoría de candidatos son NN, esto es desconocidos y con poco o nada que ofrecer con seriedad, puro populismo e incluso se escuchó a un candidatito al Parlamento Andino ofrecer la aprobación de leyes hasta para alcanzar el Cielo, cuando dicho Parlamento es de nombre, pues entre sus facultades y atribuciones no se encuentra la de legislar.
Los debates oficiales te llevan a simplemente apagar la radio o el televisor, ya que se han con vertido en un listado de improperios, acusaciones y adjetivaciones sin sustancia alguna.
Ojalá que en las elecciones regionales y municipalidades que se realizarán en el mes de octubre, no suceda lo mismo, por lo que bien podríamos sugerir a los candidatos locales, estudiar y dar sus propuestas para mejorar el tránsito, reducir tiempos en los vehículos de transporte público, mejorar las vías del transporte, así como llegar a tiempo al trabajo o a los estudios y al terminar tener más tiempo en familia.
Hacen pocos días, en un importante medio escrito del país, aparecía como noticia que “La ciudad de Lima pierde 250,000 trabajadores por el aumento del tráfico”, y tal aumento es lógico si se tiene en cuenta que nuestra población crece, como también el número de vehículos en circulación, siendo el “chatarreo” puro cuento, pues exagerando no sale de servicio ningún vehículo automotor en las provincias de Lima y del Callao, aunque si ingresan a borbotones.
Agrava la situación el hecho de que, en la educación pública, son los padres de familia quienes determinan en que escuela estudiarán sus hijos, cuando lo lógico es que si dicha escuela, su costo lo solventa el Estado, sea este el que defina el lugar de los estudios, pues no tiene lógica alguna que por ejemplo estudiantes que viven en Carabayllo estudien en la Escuela Emblemática Alfonso Ugarte en pleno distrito sanisidrino y por supuesto haciendo más pesado el tránsito
Pocos días atrás, y para no molestarme, tuve que reírme al leer en plena vía rápida de Javier Prado Este, construida en la gestión edilicia de Alberto Andrade, un letrero que decía “Máximo 80 kilómetros por hora”, cuando en la realidad tú recorrido era a no más de dos kilómetros/hora, por supuesto en hora punta. ¡Bastante diferencia!
Encima se agrava la situación cuando los funcionarios de ATU, en vez de facilitar el tránsito lo complican, por ejemplo, con su decisión de cerrar a los automóviles y camionetas la posibilidad de discurrir por la vía paralela de Javier Prado en el tramo que va del Óvalo Monitor al intercambio vial que hiciese construir Ricardo Belmont. Lo peor no es lo reseñado, sino mantener uno de los carriles ordinarios del mismo tramo, bajo prohibición de circular de carros y camionetas.
Ojalá que, con lo dicho, los que pretendan asumir cargos electivos municipales en el proceso electoral de octubre, estudien las necesidades vecinales para hacer propuestas serias y viables y no repetir el papelón que hacen muchos de los candidatos a las elecciones del 12 de abril venidero.