El aumento de la demanda durante las campañas estacionarias como la de verano o el inicio de clases suele implicar mayores gastos, endeudamiento o uso intensivo de capital de trabajo. Por eso, recuperar el equilibrio financiero es clave para sostener la operación y reabastecer el negocio sin generar nuevas tensiones.
La campaña de verano y el inicio de clases marcan uno de los primeros picos de consumo del año en el país. Según proyecciones del Gremio de la Pequeña Empresa de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), las ventas durante este periodo crecerían entre 5 % y 10 % respecto a 2025, generando ingresos estimados entre S/ 900 millones y S/ 1 300 millones para el sector comercial. Estas cifras reflejan la importancia de esta temporada para muchas pymes, ya que puede concentrar entre 25 % y 40 % de sus ventas del primer trimestre, impactando de forma directa en su liquidez y capacidad de reinversión tras la campaña.
Sin embargo, una vez finalizada la temporada alta, muchos negocios enfrentan un escenario distinto: cuentas por cobrar pendientes, obligaciones financieras asumidas para abastecerse y necesidad de capital para reponer inventario o cubrir compromisos adquiridos durante la campaña.
Un flujo de caja desordenado puede limitar la capacidad de responder a nuevas oportunidades, cumplir obligaciones o sostener la operación diaria justo cuando el negocio necesita estabilizarse. Por eso, Martín Santa María, gerente general de Liquidez Capital Perú, considera necesario que contar con una estrategia de recuperación financiera posterior para convertir el esfuerzo comercial en estabilidad y continuidad operativa.
Decisiones financieras que conviene tomar después de una campaña
Una vez concluida la campaña de verano o escolar, se recomienda considerar las siguientes acciones:
- Revisar el nivel de endeudamiento asumido durante la temporada y establecer un plan claro de pago.
- Asegurar capital de trabajo suficiente para mantener la operación mientras se regularizan los flujos de ingreso.
- Evaluar las necesidades de reabastecimiento o reinversión sin comprometer ingresos que aún no han sido cobrados.
- Identificar las facturas pendientes de cobro.
¿Qué hacer con las facturas pendientes de cobro?
Muchas empresas cierran un periodo de alta demanda con un volumen relevante de ventas a crédito aún por cobrar. Aunque estas facturas representan ingresos ya generados, no siempre se traducen en efectivo inmediato, lo que puede dificultar el cumplimiento de obligaciones, la reposición de inventario o la continuidad operativa.
En estos casos, el factoring es una herramienta que permite convertir esas cuentas por cobrar en capital disponible, reduciendo el desfase entre la emisión de la factura y la recepción del pago. Al adelantar el cobro, las empresas pueden cubrir compromisos financieros, fortalecer su flujo de caja y asegurar capital de trabajo sin recurrir a nuevos créditos tradicionales.
“Integrar el factoring dentro de la planificación financiera permite a las MIPYMES que las ventas no solo se reflejen en mayores ingresos proyectados, sino en liquidez real que fortalezca la estabilidad y el crecimiento del negocio. En ese proceso, trabajar con empresas especializadas como Liquidez Capital Perú facilita convertir cuentas por cobrar en capital de trabajo oportuno, con rapidez y respaldo técnico”, afirma Martín Santa María.