Temporada de lluvias bajo alerta: cómo proteger infraestructura productiva y activos estratégicos ante eventos naturales

Senamhi informó que se han registrado episodios de lluvias extremas superiores a 111 milímetros en determinadas horas en el norte del país, condición que podría repetirse en los próximos días.

Febrero 2026.- Las lluvias intensas que vienen afectando al país han llevado al Senamhi a declarar alerta naranja y roja en diversas regiones del territorio nacional. De acuerdo con los reportes técnicos, el riesgo de inundaciones, deslizamientos y crecida de ríos podría extenderse hasta marzo de 2026, con niveles que superan los umbrales habituales.

En Ica, la Panamericana Sur fue bloqueada en el kilómetro 337, a la altura de Ocucaje, tras la caída de un huaico que interrumpió el tránsito en ambos sentidos y dejó cientos de vehículos varados en un tramo de aproximadamente 20 kilómetros. El río Ica alcanzó un caudal de 200 m³ por segundo, dañó carreteras en Palpa y Nasca. Sutran reportó 15 alertas en la red vial nacional por fenómenos naturales: tres con tránsito interrumpido y 12 con tránsito restringido.

Por otro lado, el río Tumbes alcanzó un caudal de 1.325 m³ por segundo, ubicándose en umbral rojo, e inundó alrededor de 600 hectáreas de plantaciones de plátano en diversas zonas agrícolas. En Piura, el incremento del caudal y la activación de quebradas en varias localidades generan alta preocupación ante posibles desbordes.

Si bien las precipitaciones impactan distintas zonas del país, las mayores exposiciones económicas se concentran en la costa norte y es allí donde se ubican importantes polos industriales, logísticos, comerciales y de infraestructura crítica. En estas zonas, los desbordes de ríos representan riesgos significativos para plantas productivas, almacenes, centros de distribución, puertos, proyectos inmobiliarios e infraestructura urbana.

En un contexto donde los eventos climáticos muestran mayor recurrencia y severidad, la gestión preventiva del riesgo deja de ser opcional y se convierte en una decisión estratégica.

Desde Howden Perú, corredora especializada en gestión de riesgos, se advierte que la protección efectiva no empieza cuando ocurre el evento, sino mucho antes, en la evaluación técnica de vulnerabilidades y en la implementación de medidas de mitigación en la infraestructura productiva.

Infraestructura productiva: la primera línea de defensa

Más allá de contar con una póliza vigente, las empresas deben reforzar sus activos físicos frente a escenarios de lluvias intensas. Entre las principales medidas preventivas recomendadas destacan:

  • Revisión técnica y limpieza integral de sistemas de drenaje pluvial, canaletas y alcantarillado interno en plantas industriales y centros logísticos.
  • Evaluación estructural de techos, coberturas metálicas y edificaciones industriales ante acumulación de agua.
  • Elevación o reubicación de maquinaria crítica, servidores, tableros eléctricos y sistemas de control a niveles superiores al histórico de inundación.
  • Impermeabilización de muros perimetrales y sellado de juntas críticas en almacenes y centros de distribución.
  • Actualización de planes de continuidad del negocio y protocolos de emergencia, incluyendo simulacros y cadenas de decisión claras.

Estas acciones permiten reducir la severidad del impacto, minimizar interrupciones operativas y proteger activos de alto valor que sostienen la cadena productiva.

Reportar a tiempo: un paso crítico

Ante daños ocasionados por lluvias, huaicos o inundaciones, el aviso oportuno a la aseguradora o al corredor de seguros es determinante. No se trata solo de informar el evento, sino de dejar constancia formal dentro de los plazos establecidos en la póliza.

En esta etapa es clave:

  • Registrar el tipo de evento y la fecha exacta.
  • Reunir evidencia visual de los daños (fotografías y videos).
  • Identificar con precisión los bienes o procesos afectados.

Un reporte incompleto o tardío puede retrasar la evaluación del siniestro y afectar la gestión de la indemnización.

¿Qué tipo de seguros resultan más adecuados?

La elección depende del perfil de riesgo, la ubicación geográfica y el nivel de exposición de cada operación:

  • Seguros multirriesgo empresariales, que cubren daños por lluvias intensas, huaicos, inundaciones y deslizamientos.
  • Coberturas de interrupción de negocio, fundamentales para proteger la continuidad operativa en polos industriales y logísticos.
  • Seguros paramétricos, recomendados en zonas con recurrencia de eventos extremos o donde se requiere liquidez inmediata tras el evento.

“Cabe mencionar que los seguros paramétricos son cada vez más utilizados en zonas de alta exposición climática, porque la indemnización se activa automáticamente cuando se superan determinados umbrales de lluvia, caudal o intensidad del evento, sin requerir una evaluación presencial”, explicó Giulio Valz-Gen, CEO de Howden Perú.

“Este tipo de soluciones cobra mayor relevancia en regiones como la costa norte y Lima, donde la concentración de activos estratégicos exige respuestas ágiles frente a eventos que ya no son extraordinarios, sino parte del nuevo comportamiento climático”, añadió.

La actual temporada de lluvias confirma que el riesgo climático ya no es una variable excepcional, sino estructural. En este escenario, reforzar la infraestructura productiva, actualizar los planes de continuidad y contar con coberturas adecuadas antes de la ocurrencia del evento puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y pérdidas prolongadas.

 

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