Dirigentas de ollas comunes advierten riesgo de colapso por el bajo subsidio estatal. Piden al presidente José Jerí una mesa de diálogo para garantizar alimentos suficientes a miles de familias vulnerables.
Las representantes de las ollas comunes de Lima y regiones lanzaron un llamado urgente al Ejecutivo para incrementar el presupuesto destinado a la alimentación popular, advirtiendo que la actual asignación solo cubre 15 días de funcionamiento al mes.
Durante una concentración frente al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), las lideresas denunciaron que el subsidio actual de S/ 2 por ración es insuficiente para garantizar una comida completa a las familias que dependen de estas organizaciones solidarias. “El Gobierno debe escuchar nuestra voz. No podemos sostener una olla con tan poco. La gente tiene hambre”, manifestó Fortunata Palomino, vocera de la Red de Ollas Comunes del Perú.
Reclamo al Ejecutivo
Las dirigentas exigen la instalación de una mesa de trabajo con el presidente José Jerí y la ministra Lesly Shica, a fin de revisar la partida presupuestal y establecer un incremento que permita mantener operativas las ollas durante todo el mes. Plantean que el monto por ración aumente a S/ 6, acorde al alza de los precios de los alimentos y del gas doméstico.
Asimismo, cuestionaron que los S/ 20 millones anunciados recientemente por el Gobierno no representen una nueva inversión, sino una reprogramación de fondos provenientes de otros programas sociales como Qali Warma.
Desigualdad en la asignación
Las lideresas expresaron su indignación al comparar el presupuesto asignado con otros sectores del Estado. “Mientras a los presos se les destina S/ 4.50 por comida, a nuestras ollas solo nos dan S/ 2. Esa diferencia es una falta de respeto a las familias que luchan cada día por alimentarse”, añadió Palomino.
Riesgo de cierre y llamado social
Si el Gobierno no aprueba un aumento inmediato, miles de ollas comunes podrían cerrar temporalmente sus puertas a fin de mes. Esto afectaría directamente a los sectores más pobres, especialmente a niños, adultos mayores y madres solteras que dependen de estos comedores solidarios.
“Sin presupuesto suficiente, no hay alimentos. Y sin ollas, la gente pasará hambre. No pedimos caridad, pedimos justicia alimentaria”, concluyeron las dirigentes, pidiendo una respuesta urgente del Ejecutivo.