Históricos locales como Ike’s Chili, en Oklahoma, enfrentan precios récord en insumos y menor afluencia de clientes, en medio de la incertidumbre económica y la guerra comercial.
El emblemático Ike’s Chili, con 117 años de historia en Tulsa, Oklahoma, ha sobrevivido a la Gran Depresión, la pandemia y la inflación, pero ahora enfrenta uno de sus mayores retos: el alza constante de costos y la caída del consumo.
Según su socio gerente, Len Wade, el precio de la carne para hamburguesas subió un 21% en la última década, y trasladar el aumento al cliente podría espantarlo. Otros insumos como café, huevos y cacao también encarecieron, mientras la mano de obra escasea y las políticas migratorias endurecen la contratación.
La situación se repite en todo el país, donde restaurantes lidian con márgenes de ganancia de apenas 3% a 5% y consumidores más cautelosos. En la primera mitad de 2025, las ventas de restaurantes y bares registraron uno de sus peores semestres en diez años, afectando no solo a familias de bajos ingresos, sino también a la clase media.
Aunque en ciudades como Nueva York la afluencia se mantiene, en gran parte del país la presión por precios altos y menores ventas amenaza con cerrar locales históricos.