Mientras Moody’s baja la calificación financiera de la ciudad, el Concejo aprueba un incremento que eleva el gasto anual en dietas. López Aliaga no cobra sueldo, pero su remuneración oficial sirve de base para el aumento.
En una sesión realizada el 12 de junio de 2025, el Concejo Metropolitano de Lima aprobó un reajuste de las dietas para los regidores de la Municipalidad Metropolitana, elevando el costo anual en S/182.520 a partir de 2026. El aumento se sustenta en la reciente Ley N° 32269, que fija las dietas en el 30% de la remuneración mensual del alcalde.
En términos concretos, cada regidor pasará a recibir S/2.340 por sesión, con un máximo de dos sesiones abonables por mes, es decir, S/4.680 mensuales. Aunque Rafael López Aliaga renunció a percibir su sueldo de S/15.600, ese monto sigue siendo la base legal para calcular las dietas de los regidores, conforme al Acuerdo de Concejo N° 013 de 2023.
El incremento se aplicará desde julio de 2025, por lo que este año el impacto será parcial: S/69.810 adicionales en el presupuesto 2025, según estimaciones oficiales de la Oficina de Presupuesto de la MML. Para 2026, el gasto completo de la medida llegará a los S/182.520 anuales.
Según la ley, el cálculo ya no queda a discrecionalidad de los acuerdos municipales, sino que se aplica de forma automática, asegurando —en teoría— transparencia y uniformidad, aunque no deja de levantar críticas en un contexto de severos cuestionamientos a la eficiencia del gasto público en Lima.
Moody’s baja la nota crediticia de Lima a «bono basura»
Mientras los regidores se aseguran mejores pagos, la salud financiera de Lima sigue deteriorándose. La agencia calificadora Moody’s rebajó la calificación de riesgo de la Municipalidad Metropolitana de Lima, ubicando sus bonos en categoría “bono basura”.
La Evaluación de Riesgo Crediticio Base (BCA) fue reducida de Ba1 a Ba2, y la calificación de emisor bajó de Baa3 a Ba1. Incluso los Bonos Senior con vencimiento en 2043 pasaron de Baa2 a Baa3. A pesar de esta degradación, la MML afirmó haber colocado con éxito su programa de bonos municipales en el mercado internacional, obteniendo una sobredemanda casi duplicada del monto ofertado, y respaldos de agencias como Fitch.
Pero el contexto es claro: mientras la capacidad de endeudamiento de Lima pierde confianza internacional, el Concejo se otorga más recursos en dietas, en medio de un panorama donde las necesidades estructurales de la ciudad no dejan de crecer.