Trabajadores judiciales llevaron su paro nacional hasta Surquillo y acorralaron a la presidenta con reclamos salariales y laborales.
La tensión política y sindical se trasladó este jueves hasta las puertas de la residencia de Dina Boluarte en Surquillo. Los trabajadores del Poder Judicial, en paro nacional de 24 horas, exigieron la aprobación inmediata del cuarto tramo de la escala remunerativa y el pase de los servidores del régimen CAS al 728.
La manifestación estuvo bajo fuerte resguardo policial, pero no evitó que los sindicalistas expresaran su malestar contra la mandataria. “Vean los altos sueldos de los magistrados, la discriminación con la escala remunerativa y el abuso con los CAS nos obliga a alzar la voz”, denunció Marlene Huaranca Tejada, secretaria general de la Federación Nacional de Sindicatos del Poder Judicial (Fenasipoj).
Los protestantes reclamaron además el respeto a los convenios colectivos y rechazaron lo que califican como una “reforma judicial intervencionista”. Insisten en que Boluarte desoyó los pedidos de diálogo previos, empujándolos a radicalizar su protesta.
Un día antes, el premier Eduardo Arana, el presidente del Congreso José Jerí y el ministro de Economía Raúl Pérez-Reyes aseguraron que apoyarán a los trabajadores, pero sin plazos definidos.
Desde Tacna, la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello, lanzó un mensaje directo al Parlamento: pidió aprobar de inmediato dos proyectos clave para la incorporación de trabajadores al régimen 728 y la nueva escala remunerativa.
La presión sindical ahora golpea la puerta misma de Palacio, dejando claro que el conflicto laboral en el Poder Judicial amenaza con escalar en las próximas semanas.