El colapso del sistema de alcantarillado en Villa El Salvador, tras las lluvias asociadas a la DANA Aníbal, vuelve a poner bajo la lupa la situación de Sedapal.
La presidenta Keiko Fujimori anunció una reestructuración de la empresa, que estaría a cargo del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, ante problemas acumulados durante décadas: redes obsoletas, fugas y deficiencias en los sistemas de saneamiento.
El escenario también reactiva una pregunta de fondo: ¿la reestructuración podría abrir la puerta a una eventual privatización de Sedapal?
Más allá del debate político, la emergencia evidencia un desafío urgente: garantizar agua potable y saneamiento resilientes, capaces de responder incluso ante eventos climáticos que antes no representaban una amenaza significativa.
¿Debe Sedapal ser reestructurada, modernizada o abrirse a una participación privada?