Coronel Víctor Revoredo alerta que el crimen organizado mantiene presencia activa y califica al sistema penitenciario como “un cáncer”
El coronel Víctor Revoredo, jefe de la División de Investigación de Extorsiones de la Policía Nacional del Perú (PNP), advirtió que la organización criminal transnacional Tren de Aragua continúa operando en el país pese a los recientes golpes policiales. Así lo afirmó durante una entrevista en el programa de Milagros Leiva, donde también denunció graves actos de corrupción dentro del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
Según Revoredo, las células delictivas aún mantienen actividades vinculadas a extorsión, sicariato, secuestros y tráfico ilegal, lo que confirma que la estructura criminal no ha sido completamente desarticulada.
“El INPE es un cáncer”: denuncia de corrupción interna
El coronel fue enfático al señalar que el sistema penitenciario está profundamente afectado por la corrupción. Indicó que existen fallas graves de control, presuntos sobornos y manejos irregulares que estarían permitiendo que organizaciones criminales continúen operando desde las cárceles.
“Definitivamente hay un cáncer dentro del INPE”, sostuvo, al afirmar que la corrupción ha impedido que las prisiones cumplan con su función de resocialización.
Las declaraciones de Revoredo coinciden con recientes investigaciones que involucran al director del INPE, Iván Paredes, quien enfrenta cuestionamientos sobre presuntos pagos indebidos y beneficios otorgados a internos de alta peligrosidad.
Acciones del Gobierno
El ministro de Justicia, Walter Martínez, ha anunciado medidas disciplinarias contra la alta dirección del INPE, mientras que el presidente interino José Jerí habría ordenado acciones inmediatas para recuperar el control penitenciario, entre ellas:
- Aislamiento de cabecillas criminales
- Restricción de comunicaciones dentro de penales
- Cortes temporales de energía para impedir operaciones delictivas desde el interior
Riesgo para la seguridad nacional
Revoredo alertó que el Tren de Aragua podría estar aprovechando la debilidad institucional para mantener influencia dentro y fuera de los penales. La persistencia de estas estructuras representa, según el oficial, una amenaza directa a la seguridad ciudadana y al Estado peruano.