El acuerdo firmado en el Día del Ejército abre paso a la mayor operación de defensa surcoreana en Latinoamérica, con ensamblaje en territorio peruano y una inversión inicial de USD 270 millones.
En una fecha cargada de simbolismo militar, el Perú firmó un acuerdo estratégico con la compañía surcoreana Hyundai Rotem para avanzar hacia la adquisición de tanques principales de batalla K2 y vehículos blindados a ruedas 8×8 K808. La ceremonia se realizó durante la conmemoración del 201 aniversario de la Batalla de Ayacucho y el Día del Ejército y estuvo encabezada por el presidente José Jerí, acompañado de las principales autoridades políticas y militares del país.
Cooperación tecnológica y ensamblaje en el Perú
El convenio no solo abre la puerta a la compra, también compromete cooperación tecnológica, alternativas de financiamiento y el impulso de proyectos industriales desde FAME, la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército. El objetivo es claro, modernizar el equipamiento militar y fortalecer las capacidades industriales del sector Defensa.
El plan contempla la adquisición de 195 unidades, 54 tanques K2 y 141 vehículos blindados K808. Según confirmó días atrás el general Jorge Arévalo Kalinowski, la empresa surcoreana proyecta invertir 270 millones de dólares para construir un complejo industrial en territorio peruano donde se ensamblarán los vehículos militares.
Reacción en Corea del Sur
La oficina presidencial surcoreana destacó que esta operación constituye la mayor exportación de equipamiento terrestre hacia América Latina. De concretarse el contrato final, marcaría la entrada del tanque K2 al mercado latinoamericano, luego de su expansión en Europa. Polonia, por ejemplo, firmó en agosto un segundo acuerdo multimillonario con Hyundai Rotem para incorporar más unidades del mismo modelo.
Un salto estratégico para el Perú
La alianza con Corea del Sur alinea al país con una de las industrias de defensa más avanzadas del mundo y busca acelerar la modernización militar postergada por décadas. El Gobierno apuesta por una política de cooperación tecnológica que, de concretarse sin trabas, dejaría al Perú con un sistema de producción y ensamblaje propio de material blindado.