La tragedia en las pistas no da tregua. La variante de Pasamayo, ya conocida por su historial de muertes, vuelve a ser escenario de un fatídico accidente.
Una vez más, la carretera Panamericana Norte se convierte en una trampa mortal. Esta mañana, a la altura del kilómetro 53, en la jurisdicción de Huaral, dos buses interprovinciales colisionaron violentamente dejando, hasta el momento, un fallecido y al menos 20 heridos, según reportó el Ministerio del Interior.
Entre los heridos se encuentra una mujer embarazada, según reportes de medios locales. Todos han sido trasladados de emergencia a hospitales de Chancay y Ancón.
El impacto fue de tal magnitud que hasta tres unidades del Cuerpo de Bomberos se desplazaron a la zona para atender la emergencia, registrada poco antes de las siete de la mañana.
Las causas del choque están siendo investigadas. Pero en un país donde los accidentes viales se repiten como rutina, las explicaciones técnicas muchas veces llegan tarde, o simplemente no llegan. La tragedia se repite, mientras la prevención brilla por su ausencia.
Más muertes en las pistas
El drama vial no se limita a Pasamayo. En las últimas horas, otras tragedias en diferentes regiones han cobrado más vidas:
- En Puno, una mujer murió y tres personas resultaron heridas tras el despiste y volcadura de un camión en la Carretera Interoceánica, en Azángaro.
- En Huancavelica, una familia entera fue aniquilada cuando su vehículo cayó a un abismo en la ruta Pueblo Libre-Santa Bárbara. Cuatro personas murieron.
- En Lima, un hombre perdió la vida al intentar cruzar imprudentemente la Vía de Evitamiento. Una motocicleta lo arrolló. El conductor también quedó gravemente herido.
Los accidentes se acumulan. Las cifras crecen. Y el Estado, otra vez, llega después de los cadáveres.