Pese al anuncio de suspensión del paro, un grupo de transportistas se mantiene firme en su decisión de continuar con las protestas. Denuncian ser víctimas de extorsión, asaltos y asesinatos, mientras exigen medidas concretas de seguridad y atención del Gobierno ante la creciente ola de violencia en las carreteras.
El conflicto en el sector transporte continúa encendiendo las calles. Aunque algunas asociaciones aceptaron suspender el paro, varios grupos de transportistas rechazaron la medida, asegurando que la lucha no ha terminado.
“No hemos salido a jugar, salimos porque nos están matando”, expresaron con indignación los dirigentes durante una concentración en Lima Norte. Los choferes denunciaron que las amenazas y extorsiones se han vuelto parte de su rutina diaria, especialmente en rutas de carga pesada y transporte público interprovincial.
Los transportistas exigen mayor presencia policial y acciones efectivas contra las mafias que operan en las carreteras. También demandan soluciones al alza del combustible, la informalidad y la falta de garantías laborales, factores que —según afirman— los empujaron a tomar medidas drásticas.
“Cada semana matan a un compañero. No podemos seguir trabajando con miedo mientras el Estado mira hacia otro lado”, lamentó uno de los voceros del gremio.
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) reiteró su llamado al diálogo y pidió evitar la violencia, sin embargo, los dirigentes aseguran que no levantarán la medida hasta obtener compromisos firmes. La tensión persiste, y la ciudad siente los efectos del paro en el transporte público, el comercio y la logística urbana.