Machu Picchu secuestrado

Por Antero Flores-Araoz

Machu Picchu, es una de las siete maravillas del universo, así declarada por la UNESCO, que es Organismo de las Naciones Unidas (ONU), que además lo señaló como “Patrimonio Mundial”.

Comparten tal calificación Chichén Itzá (en México), Coliseo de Roma (en Italia), Cristo Redentor (En Brasil), La Gran Muralla (en China), Taj Mahal (en India), y Petra (en Jordania).

Todos los países en qué se encuentran tales maravillas, salvo el Perú, se esfuerzan con gran voluntarismo en que ellas sean conocidas por la mayor cantidad de personas, tanto por sus nacionales como por los extranjeros, puesto que además de tener el orgullo de mostrarlas al mundo, tiene un efecto económico muy significativo, pues el turismo tanto nativo como el internacional, generan flujos económicos importantes y tratándose del turismo internacional contribuyen a la balanza comercial y de pagos, además de generar divisas de superlativa magnitud.

Una pena, pero en nuestro país parecería que nada de ello importa, pues mientras el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y el Sector Privado hacen tareas de consideración para atraer turismo, parecería que el Ministerio de Cultura va en otro camino, pues dependiendo de él, en coordinación con las autoridades del Cuzco, no hace lo adecuado para facilitar las visitas a Machu Picchu, que es la “joya de la corona” que tenemos para exhibir.

Nuestro Ministerio de Cultura sigue empecinado en financiar  y subsidiar con nuestros impuestos, obras cinematográficas, por lo general sin mayor valor. Pierden el tiempo en distribuir “chapitas” que ellos llaman distinciones, así como disponer protección provisional a innumerables bienes culturales, declaración, que por supuesto, no tiene resultados tangibles y menos positivos.

Escribimos estas líneas, imbuidos en un esfuerzo para que las cosas cambien en beneficio de la difusión de nuestra cultura y de mostrar Machu Picchu como maravilla y a la vez atracción del universo. Ello inducidos por una grave denuncia que hemos recibido a través de las redes informáticas y WhatsApp colectivos.

El “denunciante” expresa una situación alucinante como es estar en “Aguas Calientes o Machu Picchu pueblo, viniendo con mi familia, pero donde pasé una experiencia aterradora y humillante. Ocurre como a la mayoría que compra pasajes por Internet: buscar un operador para las entradas, y debes hacerlo con cuatro meses de anticipación… Tienes que hacer una cola desde las dos am en el frío intenso hasta las ocho am en que empiezan a atender en una sola ventanilla para aproximadamente dos mil personas, solo para darte un ticket de turno para pagar. Es decir, una cola de seis a doce horas para que al terminar los mil primeros, recién empiezan con los otros mil…”

“Después, si vas a pagar, es obligatorio pagues en efectivo. No aceptan tarjetas ni Yape. Cabe indicar que toda cola es personal, es decir, tienes que estar con tus padres o hijos niños haciendo la cola de diez horas. A medio día después que te mata el frío viene el sol y son miles de gente en cola y te dicen: regrese a las nueve pm. para pagar. A las nueve pm deben empezar otra cola de los miles que sacaron ticket para mañana y pueden pagar en efectivo. Por último, te dan ticket de ingreso, Dios sabe a qué hora y sin saber que circuito te darán o, regresas otro día”.

“En resumen, esto parece una obra de terror, suspenso y humillación de carácter internacional y, lógicamente todos protestan, habiendo más extranjeros que nacionales…Todo es un desastre.  Hoy se saltearon varios números indicando que hay venta de tickets por lo bajo…. Lo que cuento es peor en la realidad…Al no haber habitaciones hay gente durmiendo en las calles”.

Concluye el mensaje diciendo “Esto es lo peor que he visto y he viajado bastante”.

El maltrato a los turistas, como vemos, es insoportable y el viajero que viene al Perú a ver Machu Picchu, en lugar de llevarse una grata memoria, se convertirá en “verdugo” del, turismo peruano, pues contará sus peripecias por doquier y, quienes lo escuchen, seguramente no querrán venir al Perú ni menos a Machu Picchu.

Es hora que el Ministerio de Cultura y las autoridades del Cuzco se pongan de acuerdo y hagan los correctivos necesarios, para que no sea la visita a Machu Picchu un acto de masoquismo.

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