Bajo el título “Lo que natura no da, Salamanca no presta”, la columnista Martha Chávez Cossío presenta en Expreso una reflexión crítica sobre la actual situación política del país, tomando como eje el comportamiento del presidente encargado, José Jerí, y la manera en que ha conducido el poder en un contexto de alta volatilidad y fracturas sociales.
La frase, atribuida clásicamente a Miguel de Unamuno y a la Universidad de Salamanca, funciona aquí como una alegoría sobre las cualidades humanas que no pueden ser “prestadas” por cargos, títulos o apariencias: valores como la integridad, madurez y sentido ético —explica Chávez— deben prevalecer antes de que alguien asuma responsabilidad política.
El contexto político que inspira la reflexión
La columna recuerda cómo, en julio de 2025, diversas bancadas políticas llegaron a un acuerdo para designar a los miembros de la Mesa Directiva del Congreso, en el que José Jerí asumió la presidencia de este órgano. Dicha posición, por sucesión constitucional tras la vacancia de Dina Boluarte, otorgó a Jerí el despacho presidencial, aunque no el cargo formal de presidente de la República.
Chávez destaca que la opinión pública inicialmente tuvo una percepción positiva del liderazgo de Jerí, especialmente por la integración de personas consideradas respetables en su gabinete. Pero, subraya la columna, la controversia pública surgió rápidamente tras conocerse reuniones “camufladas” con actores que, según la autora, buscan influir en decisiones políticas a cambio de favores.
Valores, poder y percepción ciudadana
Para la articulista, el uso de la frase proverbial sirve para ilustrar cómo la experiencia, la ética y el carácter no pueden ser sustituidos por títulos o posiciones políticas. En este sentido, la columna critica que algunos comportamientos de dirigentes, más preocupados por el cálculo político o por responder a intereses particulares, erosionan la confianza que la ciudadanía deposita en sus autoridades.
Chávez también observa que la crítica política no viene únicamente de un espectro ideológico: tanto opositores como simpatizantes de distintas tendencias han aprovechado la situación para poner en cuestión la estabilidad institucional y la gestión del poder. En un momento en que faltan menos de tres meses para las elecciones generales, la polarización y las acusaciones cruzadas son parte del debate público.
Una metáfora con eco en la ciudadanía
La columna insiste en que las cualidades esenciales para gobernar —honestidad, madurez política, sentido ético— no pueden ser otorgadas por ninguna institución ni cargo, por más prestigioso que sea, y que confiar en personas que no las poseen puede poner en riesgo la gobernabilidad y la cohesión social.
Más allá de la discusión política puntual, la reflexión pretende introducir un elemento más profundo en la conversación nacional: la necesidad de que la política se acerque a los valores humanos que inspiran confianza en la ciudadanía, y no solo a las estrategias de poder.