Durante los cuatro meses en que se mantuvo la declaratoria de estado de emergencia en Lima Metropolitana y Callao, se registraron 284 homicidios, pese a las medidas excepcionales implementadas por el Gobierno para contener la violencia.
Del total de crímenes, 224 casos (78,9 %) fueron causados por proyectiles de armas de fuego, concentrándose la mayoría de los hechos en zonas como Lima Norte, Lima Este, Lima Sur, Lima Centro y el Callao.
Los datos oficiales del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) muestran que durante el estado de emergencia hubo una ligera reducción —de 6 %— en comparación con los cuatro meses previos sin esta medida, cuando se contabilizaron 302 homicidios.
A pesar de la presencia reforzada de la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas, y de los controles en zonas consideradas de mayor riesgo, la violencia letal no se detuvo completamente, lo que plantea desafíos sobre la efectividad y duración de las estrategias de seguridad implementadas.
El Gobierno ha vuelto a declarar un nuevo estado de emergencia de 30 días con el objetivo de seguir combatiendo la criminalidad y otras manifestaciones de violencia en ambas jurisdicciones.