La debilidad de las personas

Por Claudio Valerio

Muchas personas no son un cien por ciento reales. Temen mostrarse como son, con sus verdaderos matices; temen desdoblar, o bien desenrollar sus verdaderas emociones y pensamientos. Piensan que, sincerándose, quienes están en su derredor saldrán gritando pavoridos y huyendo. También piensan que, si se les habla desde el corazón, serán juzgados, les echarán, que le dirán cosas a otros o, peor aún, que serán odiados y echados… ¿Porque pensar así? 

Hoy es el momento de que se tengan, o mejor dicho, se encuentren las agallas que son necesarias para que uno sea quien verdaderamente es; de aceptar en gran medida lo que se es; de decir lo que se piensas; de dejar de esconderse. De conseguir que la verdadera cara hable, y que sea compartido con otros… ¡Cuanta menos energía será necesaria para estar bien! Hay que dejar de gastarla sosteniendo farsas.

Siendo la vida tan corta; ¿porque perderla siendo falsos?

Para uno poder crecer como persona, en primer lugar hay que ser interiormente libre; esto es poder actuar, sentir, pensar y, por sobre todo, obrar según sus propios principios y valores… No dejemos que por un condicionado aprendizaje social y creencias que nos fueron inculcadas de pequeños (o no tanto), nos limiten las oportunidades u ocasiones de tener una vida saludable y plena. .  

No temamos que nos llamen locos, o deficiente, por el contrario, tomémoslo como buena referencia; porque loco es aquel que no intenta ser feliz con lo que posee; mientras que deficiente es quien, aceptando lo impuesto por otras personas, o bien la sociedad, no logra modificar su vida y la forma en que la vive, inconsciente de que uno mismo es el dueño de su destino.

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