El exjefe del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Iván Paredes Yataco, afirmó que durante muchos años la seguridad en los penales estuvo descuidada, denunciando que no se adquirió equipamiento esencial como detectores de objetos prohibidos, lo que dificultó el control interno ante la presencia de bandas criminales.
El exdirector del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Iván Paredes Yataco, aseguró en una entrevista que durante más de una década no se priorizó la seguridad penitenciaria en el país, debido a la falta de inversiones en equipamiento básico como detectores de metales y otros dispositivos de control, lo que, según afirmó, facilitó la entrada y uso de teléfonos celulares y otros objetos dentro de los penales.
Paredes señaló que esta ausencia de tecnología y medidas de control durante muchos años contribuyó a que organizaciones criminales continuaran operando desde el interior de los establecimientos penitenciarios, pese a las acciones de las autoridades. “No se compraron detectores, no se compraron máquinas para detectar objetos prohibidos… absolutamente nada durante 10, 15 años”, declaró, responsabilizando a las gestiones anteriores por el abandono de estos aspectos de seguridad.
El exfuncionario resaltó que, al asumir el cargo, encontró una situación “calamitosa”, con hacinamiento, falta de agentes penitenciarios y escasez de tecnología de control, lo que complicaba las requisas y la supervisión. Durante su gestión se implementaron requisas intensivas en diversos penales como parte de una estrategia de combate contra el crimen organizado, pese a las limitaciones de infraestructura y herramientas disponibles.
La denuncia de Paredes se enmarca en un contexto más amplio de cuestionamientos a la gestión penitenciaria, que incluye debates sobre el personal disponible, las condiciones de seguridad en centros de reclusión y la coordinación con otras instituciones para frenar actividades delictivas coordinadas desde el interior de los penales.