El diferendo entre Perú y Colombia por la Isla Santa Rosa revive viejas tensiones limítrofes ya resueltas en el siglo XX. Expertos sostienen que las declaraciones de Gustavo Petro responden más a preocupaciones comerciales que a un conflicto territorial real.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encendió la polémica el pasado 5 de agosto al acusar a Perú de haber tomado posesión de la Isla Santa Rosa, ubicada en el río Amazonas, región Loreto. A través de su cuenta en X, el mandatario señaló que Lima estaría violando acuerdos históricos, lo que generó reacciones inmediatas en ambos países y ecos internacionales.
Sin embargo, especialistas peruanos descartan que exista una controversia limítrofe vigente. El historiador Juan Carlos Huaraj Acuña, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, recordó que los temas de frontera con Colombia fueron zanjados hace casi un siglo mediante el Tratado Salomón-Lozano (1922) y el Protocolo de Río de Janeiro (1934). Ambos instrumentos fijaron los límites en la Amazonía y dieron estabilidad a las relaciones bilaterales.
De acuerdo con Huaraj, las declaraciones de Petro no responden a una disputa territorial sino a un trasfondo económico. El punto en discusión estaría ligado al distrito de Santa Rosa de Yavarí, oficializado por el Estado peruano en Loreto. Su consolidación como polo de desarrollo comercial podría restar protagonismo al puerto colombiano de Leticia, un enclave estratégico en la triple frontera con Brasil.
“Lo que está en juego no es la soberanía, sino la dinámica de los flujos comerciales en la región amazónica. La afirmación de Petro tiene un claro interés económico”, enfatizó el historiador.
El trasfondo histórico también refuerza esta postura. Tras los enfrentamientos de 1932 en Leticia, Perú y Colombia llegaron a un acuerdo definitivo que se mantiene vigente hasta hoy. Por ello, desde la perspectiva peruana, “no hay nada que discutir” en términos de soberanía, aunque sí existen tensiones ligadas a la competitividad y el comercio transfronterizo.