El tercer vicepresidente del Congreso, Ilich López, rechazó categóricamente las acusaciones del congresista Héctor Valer sobre supuesta injerencia en el nombramiento del ministro de Energía y Minas y anunció acciones legales por difamación.
El tercer vicepresidente del Congreso de la República, Ilich López, negó de manera enfática cualquier influencia en la designación del ministro de Energía y Minas, luego de que el congresista Héctor Valer lo señalara como responsable de esa decisión e incluso de un presunto control del sector energético.
En declaraciones a la prensa, López calificó las imputaciones como infundadas y falsas, y afirmó que no existe evidencia alguna que lo vincule con el nombramiento del titular del Ministerio de Energía y Minas (Minem) ni con la designación de funcionarios de alto nivel en entidades del sector.
“Yo no puedo permitir que una persona mienta descaradamente; por tanto, al señor que mencionó eso en distintos medios, le hice llegar una carta notarial, porque una mentira tan grande no puede ser tolerada por un hombre de honor como soy yo”, expresó López, quien adelantó que presentará una denuncia por difamación contra Valer.
La controversia se generó después de que Valer, vocero de la bancada de Somos Perú, asegurara en una entrevista periodística que López habría ejercido injerencia indebida para que el Ejecutivo designara al ministro de Energía y Minas, Luis Bravo de la Cruz, y que además habría influenciado nombramientos en la empresa estatal Distriluz ligados a personas cercanas a López.
López rechazó categóricamente estas afirmaciones y subrayó que las decisiones de nombramiento de ministros corresponden exclusivamente al presidente de la República y al premier, y no a parlamentarios. Añadió que, de contar con esa atribución, él actuaría conforme a la legalidad y sin favoritismos.
El legislador también desestimó cualquier vínculo familiar o de amistad indebido con funcionarios designados en el sector, señalando que compartir un apellido no establece ninguna relación de influencia o control dentro del Estado.
Este episodio se suma a un clima político tenso y a una serie de debates alrededor del rol de los congresistas en las decisiones del Poder Ejecutivo, especialmente en carteras estratégicas como la de Energía y Minas, donde también se han planteado otras preocupaciones sobre nombramientos y posibles redes de influencia en el sector.