El título del Campeonato Mineiro quedó marcado por una violenta pelea entre jugadores y cuerpos técnicos en los últimos minutos del partido, obligando incluso a la intervención de la fuerza militar.
La final del Campeonato Mineiro entre el Cruzeiro y el Atlético Mineiro terminó envuelta en una batalla campal que dejó 23 jugadores expulsados, convirtiéndose en uno de los partidos más violentos registrados en el fútbol brasileño.
El encuentro, disputado en el Estádio Mineirão, había transcurrido con relativa normalidad hasta los instantes finales, cuando una discusión entre futbolistas de ambos equipos desencadenó una pelea generalizada en el campo.
Un partido equilibrado
Durante el primer tiempo, ambos equipos mostraron un juego equilibrado y con pocas oportunidades claras de gol. Cruzeiro controló más la posesión del balón, mientras Atlético Mineiro apostó por rápidas transiciones ofensivas.
El equipo dirigido por Tite buscó protagonismo en el mediocampo con Matheus Pereira como principal generador de juego, aunque la presión defensiva rival limitó las opciones ofensivas.
La ocasión más clara antes del descanso llegó en el tiempo añadido, cuando Lucas Silva probó desde larga distancia y el balón pasó muy cerca del arco defendido por Éverson.
El gol que definió la final
La acción decisiva se produjo a los 60 minutos del segundo tiempo. Gerson envió un centro desde la banda izquierda y Kaio Jorge apareció en el área para conectar un potente cabezazo que golpeó el poste antes de ingresar al arco.
Atlético Mineiro intentó reaccionar con intentos de Hulk en jugadas a balón parado y una clara ocasión de Dudu, que obligó al arquero Cássio a realizar una destacada intervención.
Pelea generalizada y expulsiones
Cuando el partido estaba por finalizar, un malentendido entre Christian y el arquero Éverson provocó una discusión que rápidamente escaló hasta convertirse en una pelea masiva entre jugadores y miembros de los cuerpos técnicos.
El encuentro permaneció detenido durante cerca de diez minutos, mientras se intentaba controlar la situación dentro del campo.
El árbitro terminó mostrando 23 tarjetas rojas, una cifra inédita para una final del fútbol brasileño. La magnitud del enfrentamiento obligó incluso a la intervención de la fuerza militar para restablecer el orden.
La final del Campeonato Mineiro quedará así registrada como uno de los partidos con más expulsados en la historia del fútbol brasileño.