Por José Darío Dueñas Sánchez, Consultor de Negocios
Introducción
La política debería ser el espacio donde se toman las decisiones más importantes para el futuro de un país. Sin embargo, en Perú, muchas veces los ciudadanos se enfrentan a una realidad que parece una burla: candidatos al Congreso que no tienen preparación, que provienen de la farándula, del deporte, del espectáculo, y que no entienden realmente cuál es su rol en la vida pública. Este fenómeno no solo genera indignación, sino que también refleja una falta de respeto hacia los peruanos, quienes merecen representantes capaces, preparados y conscientes de la responsabilidad que implica legislar.
- El Congreso como escenario de improvisación
El Congreso debería ser un espacio de debate serio, donde se discutan leyes que impactan en la economía, la educación, la salud y la seguridad. Sin embargo, en varias elecciones hemos visto cómo se llenan las listas con personajes que buscan fama, notoriedad o simplemente aprovechar la coyuntura.
No es raro encontrar nombres de vedettes, jugadores de fútbol retirados, cantantes o figuras mediáticas que, sin experiencia política ni formación en gestión pública, se presentan como candidatos.
- La banalización de la política
Cuando la política se convierte en espectáculo, el ciudadano pierde. La banalización del Congreso transforma un espacio de representación en un circo. Los debates se reducen a frases vacías, los proyectos de ley carecen de sustento técnico, y las decisiones se toman más por interés personal que por el bien común. Esto no es solo un problema de imagen: es un problema real que afecta la calidad de las leyes y la confianza en las instituciones.
- El impacto en la ciudadanía
La consecuencia más grave es la desconfianza. Los peruanos sienten que sus votos no valen, que el Congreso no los representa, y que los políticos solo buscan protagonismo. Esta percepción alimenta el desencanto y la apatía, lo que a su vez debilita la democracia. Cuando un ciudadano ve que su representante no entiende ni siquiera cómo funciona el proceso legislativo, se siente traicionado.
- La responsabilidad de los partidos políticos
Los partidos tienen gran parte de la culpa. En lugar de formar cuadros políticos, prefieren llenar sus listas con personajes mediáticos que aseguren votos rápidos. La lógica es simple: alguien famoso atrae atención, aunque no tenga nada que aportar. Esto refleja una crisis de los partidos, que han dejado de ser espacios de formación política para convertirse en maquinarias electorales sin visión de país.
- El rol de los medios de comunicación
Los medios también contribuyen a este problema. Al dar más cobertura a candidatos “curiosos” o polémicos, refuerzan la idea de que la política es entretenimiento. En lugar de analizar propuestas, se enfocan en escándalos o frases llamativas. El resultado es que los ciudadanos reciben información superficial y no pueden evaluar con seriedad a los candidatos.
- Ejemplos de improvisación
En varias elecciones hemos visto candidatos que, al ser entrevistados, no saben explicar qué hace un congresista. Algunos confunden funciones, otros prometen cosas que no corresponden al Legislativo, y otros simplemente se quedan en silencio. Estos casos se vuelven virales, pero detrás de la risa hay un problema grave: personas sin preparación podrían terminar tomando decisiones que afectan a millones de peruanos.
- La burla hacia el ciudadano
Cada vez que un partido presenta a un candidato sin preparación, está enviando un mensaje claro: “No nos importa tu futuro, solo queremos tu voto”. Esa es la verdadera falta de respeto hacia los peruanos.
El ciudadano merece representantes que entiendan la complejidad de los problemas del país, que tengan propuestas claras y que estén dispuestos a trabajar por el bien común.
- La necesidad de educación política
Parte de la solución está en la educación. Los ciudadanos deben aprender a distinguir entre un candidato serio y uno improvisado. Deben exigir preparación, trayectoria y compromiso. Si la población sigue votando por personajes mediáticos, el problema continuará. La responsabilidad es compartida: partidos, medios y ciudadanos.
- El costo de la improvisación
Un Congreso lleno de improvisados no solo afecta la imagen del país, sino también su desarrollo. Las leyes mal diseñadas generan problemas económicos, sociales y legales. La falta de visión estratégica impide avanzar en temas clave como infraestructura, educación y salud.
El costo lo pagan todos los peruanos.
Conclusión
La presencia de candidatos sin preparación en el Congreso es una muestra de la crisis política que atraviesa Perú. Es una falta de respeto hacia los ciudadanos, que merecen representantes capaces y comprometidos. La política no puede seguir siendo un espectáculo. Los peruanos deben exigir seriedad, preparación y responsabilidad. Solo así se podrá recuperar la confianza en las instituciones y construir un futuro mejor.