En el Perú, según un informe realizado por RPP, cada año se diagnostican más de 1,800 nuevos casos de cáncer infantil. Sin embargo, el país cuenta con solo 27 oncólogos pediatras registrados en el Colegio Médico del Perú, de los cuales 25 se concentran en Lima, uno en Arequipa y otro en La Libertad. Esta concentración geográfica limita el acceso a atención especializada en diversas regiones del país.
La escasez de especialistas se ve reflejada en la carga asistencial. Por ejemplo, en el Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña, en Lima, se reportaron más de 150 casos de cáncer infantil en 2024. Este volumen de casos pone a prueba la capacidad del sistema de salud y resalta la necesidad urgente de fortalecer la formación y distribución de oncólogos pediatras en todo el país.
Además de la falta de especialistas, la infraestructura sanitaria presenta deficiencias. Según el Diagnóstico de Brechas de Infraestructura del Ministerio de Salud, el 98% de los establecimientos de primer nivel carecen de la capacidad instalada para atender adecuadamente casos de cáncer infantil. Este déficit estructural agrava la situación y dificulta el acceso oportuno a tratamientos para los niños afectados.
A pesar de estos desafíos, se han logrado avances en la reducción de la mortalidad por cáncer infantil. El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) informó que, entre 2019 y 2024, la mortalidad por cáncer infantil disminuyó del 65% al 13% gracias a la aplicación de la Escala de Valoración de Alerta Temprana (EVAT) y la implementación de la nueva Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátrica oncológica.
Este progreso destaca la importancia de un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, pero también subraya la necesidad de mejorar la distribución de recursos y especialistas para garantizar que todos los niños tengan acceso a la atención que requieren.
Sofía Quispe Quichiz