El Perú tiene el talento para liderar los eSports, pero necesita ordenar su propio juego

Un nuevo estudio revela que el país posee potencial competitivo y cultural para destacar en la industria global, aunque arrastra serias brechas de informalidad y profesionalización.

Un sector que cambió de escala y que el Perú aún no logra aprovechar

La industria de los eSports ha vivido una transformación radical en las últimas décadas, pasando de pequeños torneos locales a convertirse en negocios multimillonarios con audiencias globales. El Perú no ha sido ajeno a este crecimiento y ha desarrollado una comunidad activa de jugadores, equipos y torneos, aunque todavía se encuentra lejos de consolidar su verdadero potencial. Esa es la principal conclusión del libro El ecosistema de los E-sports, elaborado por los investigadores Rodrigo Vásquez Coleridge y Leandro Gómez Torres, quienes analizan el estado actual del sector y los retos que enfrenta para evolucionar.

El auge creció en pandemia, pero muchas iniciativas no sobrevivieron

Vásquez Coleridge señala que durante el confinamiento se produjo un incremento sin precedentes en torneos, audiencias y capital invertido. El crecimiento fue similar al de la tendencia global, donde las marcas vieron en los eSports una oportunidad comercial. Sin embargo, el retorno a la normalidad redujo de forma drástica los ingresos por patrocinios y transmisiones, lo que provocó la quiebra de múltiples proyectos. Hoy sobreviven únicamente aquellos que lograron construir modelos económicos más sólidos.

El talento peruano, una ventaja natural en títulos como Dota

Para Gómez Torres, uno de los factores que explica el buen rendimiento peruano en eSports es la cultura que se generó en torno a las cabinas de internet a inicios de los años dos mil. Los jugadores locales elevaron su nivel mediante competencia constante, sin depender de grandes estructuras profesionales. El resultado fue una comunidad con alto nivel técnico y una reputación reconocida internacionalmente. La medalla de oro en Dota 2 en los Juegos Bolivarianos y el campeonato mundial de Pokémon Unite ganado por el equipo Perú Unite reflejan ese potencial.

Un ecosistema fuerte, pero sin profesionalización completa

Los especialistas advierten que no todo el desarrollo comunitario debe idealizarse. La ausencia de regulación provocó carencias importantes en disciplina, gestión profesional y proyección estratégica. Según Vásquez Coleridge, el país vive una transición desde la informalidad hacia un sistema más organizado, pero ese proceso requiere instituciones capaces de articular a todos los actores involucrados.

El rol de la federación y la necesidad de dialogar con los publishers

La creación de la Federación Deportiva Peruana de Esports en 2024 marcó un intento por llenar el vacío institucional, mediante torneos universitarios, participación internacional y acercamientos con organismos globales. Sin embargo, ambos investigadores coinciden en que la federación o cualquier entidad similar debe construir una visión común para negociar con los publishers, quienes son los verdaderos motores económicos de la industria.

Una oportunidad global que exige estrategia, disciplina y unidad

Los videojuegos se han convertido en plataformas de desarrollo de habilidades y en una industria con ingresos proyectados de US$10.900 millones para 2032. El Perú podría beneficiarse de este crecimiento si logra reducir la informalidad, superar prejuicios generacionales y construir infraestructura capaz de atraer eventos internacionales. Vásquez Coleridge sostiene que existe experiencia local en producción audiovisual, organización de torneos y entrenamiento competitivo, pero advierte que sin unión y sin una estrategia de largo plazo el avance será frágil y difícil de sostener.

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