El altar griego más antiguo del Mediterráneo occidental apareció en España: un hallazgo que reescribe la historia de Tarteso

Un altar de mármol traído desde Turquía hace más de 2.500 años fue hallado en Badajoz. El hallazgo arqueológico confirma el poder político, económico y técnico de Tarteso en el siglo V a.C.

Un hallazgo monumental ha sacudido al mundo arqueológico: en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz, España), se ha descubierto el altar griego más antiguo del Mediterráneo occidental. Se trata de una columna de mármol del Proconeso —actual Turquía—, datada en el siglo V a.C., que revela la existencia de intensos vínculos comerciales entre la cultura tartésica y Asia Menor, a más de 3.000 kilómetros de distancia. La pieza, de unos 60 centímetros de diámetro y metro y medio de altura, fue hallada durante la séptima campaña de excavación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Este altar, fabricado con un mármol de alta calidad reservado usualmente a templos o palacios de élite, refuerza la teoría de que el enclave de Tarteso no solo tenía una organización social compleja, sino que también contaba con tecnología avanzada y una influencia política significativa. Según la codirectora del proyecto, Esther Rodríguez, “es la primera vez que se encuentra una pieza así en el occidente del Mediterráneo. Esta ciudad tuvo un papel político y comercial de primer nivel”.

Junto a esta estructura, los arqueólogos también descubrieron una infraestructura hidráulica sofisticada: un pozo y un sistema de canalización que evidencia el dominio técnico que alcanzaron los antiguos pobladores. Todo ello pone de relieve que Tarteso fue mucho más que una civilización local: fue un actor relevante en el mapa cultural y económico del mundo antiguo.

El altar se suma a una serie de hallazgos en el mismo sitio, que ya habían llamado la atención de la comunidad científica internacional. En 2017 se documentó un sacrificio masivo de animales, en 2023 las primeras representaciones humanas tartésicas, y en 2024 se halló una placa de pizarra con escenas bélicas que desafiaban los conocimientos previos sobre la cultura de la zona. El patrón es claro: Casas del Turuñuelo fue un centro ceremonial y político con conexiones lejanas y una estructura social muy avanzada para su época.

Debido a la magnitud del hallazgo, el Gobierno regional anunció la construcción de una cúpula protectora de 116 metros de diámetro que permitirá resguardar el sitio y habilitarlo para el turismo cultural. El proyecto, ya en licitación, tendrá una inversión de 7 millones de euros, financiados por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible. La infraestructura no solo protegerá los restos, sino que facilitará la investigación permanente y las visitas públicas.

Este descubrimiento no solo amplía la comprensión de la cultura tartésica, sino que redefine el rol de las civilizaciones ibéricas en la red de contactos del Mediterráneo antiguo. Casas del Turuñuelo, como nuevo epicentro de Tarteso, empieza a cobrar una relevancia que podría rivalizar con enclaves históricos mucho más conocidos.

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