Los gobiernos que logren integrar de manera efectiva la IA en sus estrategias de seguridad y control serán los que marquen la pauta.
La inteligencia artificial (IA) no solo sirve a la humanidad como una herramienta para agilizar el trabajo, también tiene un papel crucial en la lucha contra las redes criminales y la corrupción. En los últimos años, diversos países, especialmente en América Latina, han incluído esta tecnología para mejorar los trabajos de investigación.
“El 67% de los gobiernos en América Latina ya han implementado, al menos en fase piloto, tecnologías basadas en inteligencia artificial para fortalecer la vigilancia, el análisis de datos y la toma de decisiones en áreas como seguridad y transparencia pública”, señaló Patricia Paulet, subdirectora de las facultades de Ingeniería y Tecnología de IDAT.
¿Cómo usan la IA para combatir el crimen?
En Estados Unidos, se ha establecido un equipo de trabajo exclusivo para el uso responsable de la IA en el sector público. Este sirve para manejar datos sensibles de manera correcta y obtener resultados impecables, mejorando la vida de los ciudadanos.
Por otro lado, la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP, por sus siglas en inglés) informó que gracias al uso de algoritmos avanzados, en 2023 se logró interceptar más de 240 envíos ilegales en la frontera sur. Herramientas similares se aplican en el Traverse Project, una iniciativa tecnológica que, en coordinación con la OEA, busca desmantelar redes de tráfico humano, contrabando de armas y corrupción transnacional.
¿Qué países latinoamericanos ya usan IA?
En América Latina, varios países han comenzado a usar sistemas basados en IA para reforzar la seguridad y la fiscalización. En Ecuador, por ejemplo, diversas entidades públicas utilizan inteligencia artificial para analizar datos en tiempo real, prevenir fraudes, vigilar contrataciones públicas y detectar patrones de riesgo.
Mientras tanto, Brasil ha desarrollado una plataforma llamada ALICE (Análisis de Licitaciones y Contratos en el Entorno Digital), la cual permite realizar auditorías preventivas y acelerar los controles sobre contratos del Estado. Lo que antes tomaba meses o incluso años, ahora puede resolverse en semanas.
“Con el apoyo de la IA, los procesos de fiscalización pública pueden acelerarse hasta en un 40%, lo que permite a las autoridades anticiparse a posibles delitos y actuar con mayor eficiencia”, destacó Paulet.
La región se encuentra en un momento decisivo. Los gobiernos que logren integrar de manera efectiva la IA en sus estrategias de seguridad y control serán los que marquen la pauta en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado en los próximos años.