¿Cómo mejorar la concentración en el trabajo? Cinco técnicas para reducir distracciones y mejorar el rendimiento

Especialista afirma que una buena concentración puede elevar la productividad hasta en un 30%.

Mantener la concentración en el trabajo no siempre es sencillo. El cansancio, la ansiedad, el ruido o las interrupciones pueden dificultar que una persona mantenga la atención en una tarea y termine afectando su rendimiento.

Según la docente de Psicología de la UTP, Sandra Guevara, la concentración no es solo una habilidad personal, sino también un requisito básico de seguridad y salud mental reconocido por la normativa peruana y organismos internacionales como la OIT y la OMS.

Una buena concentración mejora la calidad técnica y precisión, reduce errores hasta en un 50%, eleva la productividad en un 30% y protege la salud mental, disminuyendo el riesgo de agotamiento profesional. “Cuando mantenemos el foco, nuestro cerebro procesa la información sin saltos y evita omisiones”, explica Guevara.

Entre las señales de pérdida de concentración se encuentran los olvidos frecuentes, la irritabilidad, la fatiga mental, la dificultad para terminar tareas y la distracción continua. Estos signos pueden afectar el rendimiento y la motivación de los trabajadores.

Para mejorar la concentración durante la jornada laboral, la especialista recomienda cinco técnicas clave:

  • Organización del tiempo. Planificar la jornada evita la multitarea forzada, que reduce la eficacia hasta en un 40%. Métodos como el Pomodoro, basado en bloques de trabajo de 45 a 60 minutos con pausas cortas, ayudan a mantener el foco. Priorizar las tareas críticas y agrupar actividades similares permite avanzar con menos interrupciones y reducir la ansiedad por los plazos.
  • Reducción de distractores. Controlar las interrupciones organizacionales, digitales y ambientales ayuda a mantener la atención. Establecer horarios definidos para revisar correos, bloquear notificaciones y ordenar el espacio de trabajo son algunas medidas que pueden contribuir a este objetivo.
  • Pausas activas. La atención sostenida tiene un límite de 90 a 120 minutos. Por ello, realizar pausas de 3 a 5 minutos cada hora puede reducir la fatiga mental y mejorar la oxigenación cerebral. Levantarse, caminar y estirar los hombros permite retomar las actividades con energía renovada y hasta un 25% más de concentración.
  • Hábitos saludables. Dormir entre 7 y 9 horas y mantener una dieta balanceada con omega-3, vitaminas y antioxidantes favorece la función cerebral.
  • Entrenamiento mental. Técnicas como el mindfulness y la respiración consciente entrenan la atención plena y reducen el estrés. Practicar la respiración 4-7-8 antes de una reunión ayuda a bajar la ansiedad y tomar decisiones con mayor claridad.

“Fomentar el bienestar de los trabajadores incentiva la motivación, la retención y la productividad”, concluye Guevara.

 

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