El Parque Nacional Huascarán suspendió toda actividad turística en altura tras informes que advierten grietas, retroceso glaciar y condiciones climáticas inestables.
Las autoridades del Parque Nacional Huascarán dispusieron el cierre total de la Cordillera Blanca para actividades turísticas de alta montaña hasta el 31 de marzo, debido a las condiciones peligrosas generadas por el acelerado retroceso de los glaciares y la creciente inestabilidad climática.
La medida afecta tanto a operadores turísticos como a visitantes nacionales y extranjeros, en una de las zonas de alpinismo más reconocidas del mundo y uno de los principales atractivos naturales del Perú.
Advertencia técnica por riesgo en glaciares
Según un comunicado oficial, la decisión se adoptó tras los informes del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), que alertan sobre la aparición de grietas profundas, cuevas de hielo y la formación de lagunas glaciares, factores que incrementan significativamente el riesgo para quienes realizan actividades en altura.
A ello se suma la variabilidad extrema de las condiciones climáticas, que reduce los márgenes de seguridad incluso para montañistas experimentados.
Zona clave del alpinismo internacional
La Cordillera Blanca ha sido escenario de destacadas actividades de alpinismo durante el 2025, con la apertura de nuevas rutas y ascensos técnicos en nevados como Huandoy, Urus Oeste, Cashan Oeste y Santa Cruz Chico, entre otros.
No obstante, las autoridades subrayaron que el cierre responde exclusivamente a criterios de seguridad y conservación, ante el impacto creciente del cambio climático en los ecosistemas de montaña.
Impacto ambiental y conservación
El Inaigem también advirtió sobre los efectos que determinadas actividades de escalada generan en la conservación del entorno natural, lo que refuerza la necesidad de restringir temporalmente el acceso a zonas de alta fragilidad ambiental.
El Parque Nacional Huascarán señaló que la reapertura de la Cordillera Blanca será evaluada de acuerdo con la evolución de las condiciones glaciares y climáticas, priorizando la protección de la vida humana y del ecosistema andino.