Científicos investigan la ausencia de ballenas azules en Galápagos por el calentamiento del océano

Una expedición recorrió durante nueve meses zonas donde históricamente se avistaban estos cetáceos, pero no encontró ejemplares. Los investigadores registraron temperaturas marinas elevadas y cambios en la distribución del alimento, en un contexto asociado al fenómeno El Niño.

La ausencia de ballenas azules en varias zonas del archipiélago de Galápagos encendió las alertas de la comunidad científica, que busca determinar cómo las alteraciones del océano podrían estar modificando las rutas y los hábitos alimentarios de estos mamíferos marinos.

Entre octubre de 2025 y julio de 2026, un equipo de investigadores recorrió sectores de San Cristóbal, Isabela, Fernandina y Santiago, incluido el canal Bolívar, para localizar ejemplares y colocarles transmisores satelitales. Sin embargo, pese a los esfuerzos de búsqueda, no logró encontrar ninguna ballena azul durante la expedición, informó el Galápagos Science Center el 23 de septiembre de 2026.

El equipo, integrado por especialistas de la Universidad San Francisco de Quito, la Dirección del Parque Nacional Galápagos y WWF Ecuador, registró temperaturas superficiales del mar de entre 25,52 y 27,56 grados Celsius, valores elevados para la época. También detectó que la capa de agua de 20 grados, habitualmente más cercana a la superficie, se encontraba entre los 78 y 96 metros de profundidad.

Estas condiciones podrían haber alterado la distribución del plancton y de otros organismos que forman parte de la cadena alimentaria de las ballenas. Cuando el alimento se concentra en zonas o profundidades diferentes, los cetáceos pueden modificar sus desplazamientos para encontrar áreas de alimentación adecuadas.

Una ausencia que aún no tiene explicación definitiva

Los científicos advirtieron que no encontrar ejemplares durante una expedición no significa que las ballenas hayan abandonado Galápagos ni demuestra que El Niño sea la causa directa de su ausencia.

De hecho, a comienzos de septiembre se reportó el avistamiento de una ballena azul adulta junto a su cría en Punta Pitt, en la isla San Cristóbal.

Los investigadores continuarán recopilando información sobre las condiciones oceanográficas y los movimientos de estos animales para comprender mejor sus rutas migratorias y fortalecer su conservación en el Pacífico oriental.

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