El presidente de la República, José Jerí, reconoció públicamente que sostuvo hasta tres reuniones no registradas con el empresario chino Zhihua Yang, conocido como Johnny, en medio del escándalo político denominado “Chifagate”, que ha generado una fuerte crisis política y cuestionamientos sobre la transparencia en el ejercicio del poder.
El presidente reconoció encuentros no registrados con Zhihua Yang en un chifa de San Borja. La Fiscalía abrió investigación preliminar y el Congreso exige explicaciones por presunto tráfico de influencias.
El presidente de la República, José Jerí, reconoció públicamente que sostuvo hasta tres reuniones no registradas en la agenda oficial con el empresario chino Zhihua Yang, conocido como Johnny, en medio del escándalo político denominado “Chifagate”, que ha generado una ola de cuestionamientos sobre la transparencia y la ética en el ejercicio del poder.
Las declaraciones del mandatario se produjeron luego de la difusión de imágenes y reportajes periodísticos que revelaron encuentros sostenidos en un restaurante chifa del distrito de San Borja, durante el mes de diciembre de 2025. Dichas reuniones no fueron informadas oficialmente, lo que despertó sospechas sobre posibles conflictos de interés y gestiones indebidas.
Según explicó Jerí, los encuentros tuvieron un carácter “cotidiano” y negó que se haya tratado de reuniones clandestinas o con fines irregulares. No obstante, la falta de registro oficial y el contexto en el que se produjeron han incrementado la presión política y mediática contra el jefe de Estado.
Empresario con vínculos al Estado
Zhihua Yang es un empresario de origen chino con diversos intereses comerciales en el Perú. Investigaciones periodísticas revelaron que, además de las reuniones informales, personas vinculadas a su entorno ingresaron en varias oportunidades a Palacio de Gobierno, lo que reforzó las dudas sobre una posible relación directa con decisiones estatales.
Fiscalía y Congreso reaccionan
Ante la gravedad de los hechos, la Fiscalía de la Nación dispuso el inicio de una investigación preliminar contra el presidente José Jerí por los presuntos delitos de tráfico de influencias y patrocinio ilegal, a fin de determinar si las reuniones estuvieron relacionadas con beneficios indebidos para el empresario.
En el ámbito político, la Comisión de Fiscalización del Congreso citó al mandatario para que brinde explicaciones, mientras que diversas bancadas han solicitado la convocatoria de un pleno extraordinario, al considerar que el caso afecta la credibilidad del Ejecutivo.
Defensa del mandatario
El presidente rechazó cualquier irregularidad y aseguró que no ha favorecido a ninguna persona o empresa desde su cargo. Asimismo, descartó una eventual renuncia y afirmó que el caso estaría siendo utilizado con fines políticos para generar inestabilidad.
“No he mentido al país ni he cometido delito alguno”, señaló Jerí, quien insistió en que colaborará con las investigaciones correspondientes.
Caso en desarrollo
El “Chifagate” continúa en investigación y mantiene al Gobierno bajo fuerte escrutinio público. Mientras avanzan las diligencias fiscales y el debate político en el Congreso, el caso ha reavivado la discusión sobre la transparencia, el control del poder y las relaciones entre autoridades y empresarios extranjeros.