Ambas figuras están contempladas en el sistema político peruano, pero tienen fundamentos, requisitos y consecuencias distintas.
En el actual escenario político, han cobrado protagonismo dos mecanismos constitucionales que pueden determinar la salida de un mandatario: la censura y la vacancia presidencial. Aunque suelen mencionarse como si fueran equivalentes, en realidad responden a procedimientos distintos dentro del ordenamiento peruano.
La censura es una herramienta de control político utilizada por el Congreso de la República. Se aplica principalmente contra ministros de Estado o integrantes de la Mesa Directiva del Parlamento. Requiere mayoría simple para su aprobación y tiene como consecuencia la salida inmediata del cargo que se ejerce. Es un mecanismo de naturaleza política, basado en la evaluación de la gestión o conducta funcional.
En cambio, la vacancia presidencial es un procedimiento previsto expresamente en la Constitución para destituir al presidente de la República por causales específicas, como incapacidad moral o física permanente, renuncia aceptada por el Congreso o situaciones graves establecidas en la Carta Magna. Este proceso exige una votación calificada de dos tercios del número legal de congresistas (87 votos), lo que lo convierte en un mecanismo más exigente.
La principal diferencia radica en su alcance: mientras la censura responde a una decisión política sobre la idoneidad en el ejercicio del cargo y requiere menor número de votos, la vacancia implica una determinación constitucional de mayor gravedad y demanda una mayoría reforzada.
En ambos casos, si prospera cualquiera de estos mecanismos, se activa el sistema de sucesión presidencial establecido en la Constitución Política del Perú