El asesinato de la extrabajadora del Congreso revela una red de violencia más compleja. Las armas estarían vinculadas a otros seis crímenes, según Criminalística.
El crimen de Andrea Vidal, la joven extrabajadora del Congreso asesinada el 10 de diciembre en La Victoria, se sigue enredando en una trama más oscura de lo que se pensaba. La Policía Nacional del Perú (PNP) ha revelado que en el atentado se usaron al menos tres armas de fuego distintas, un dato que podría confirmar la participación de una organización criminal con múltiples antecedentes.
Así lo informó el general PNP Carlos Augusto Vargas, jefe de la Dirección de Criminalística, quien explicó que la información se obtuvo gracias al Sistema Integrado de Identificación Balística (IBIS), tecnología que permite rastrear armas por las huellas que dejan los proyectiles.
“En este caso, muy lamentablemente, lo que se ha encontrado es la participación de tres armas de fuego, donde se propalaron gran cantidad de disparos”, indicó Vargas en declaraciones a RPP.
Pero el hallazgo no termina ahí. Según la PNP, estas armas no eran nuevas en el circuito delictivo: estarían relacionadas con al menos seis casos criminales más, aún bajo investigación. “No manejamos la data exacta, pero sí genéricamente tenemos conocimiento que son otros homicidios y también hechos del uso de armas de peligro común”, añadió el general Vargas.
El caso de Andrea Vidal conmocionó al país. El taxi en el que se trasladaba fue interceptado por sicarios armados que abrieron fuego más de 40 veces. El conductor, un ciudadano venezolano, murió en el acto. Vidal, de solo 27 años, fue llevada en estado crítico a un hospital, donde falleció días después.
La joven había sido vinculada semanas antes a una presunta red de prostitución operada dentro del Congreso, lo que encendió aún más el debate público sobre corrupción, impunidad y redes criminales en el Estado.
¿Qué es el sistema IBIS?
La PNP utiliza desde febrero el sistema IBIS para rastrear balísticamente armas involucradas en delitos. Este sistema ha permitido, hasta la fecha, asociar 121 huellas balísticas con más de 500 casos de homicidios y crímenes violentos. “El sistema está hecho para proporcionar evidencia clara a las unidades investigadoras, correlacionando proyectiles y casquillos con múltiples escenas del crimen”, afirmó el general Vargas.
El caso Vidal ya no es solo un crimen aislado: se perfila como la punta de un iceberg que puede revelar más vínculos entre redes de sicariato, armas ilegales y estructuras criminales ligadas al poder político.