El club azulgrana espera recibir las licencias para reabrir su estadio en septiembre, pero las deficiencias detectadas mantienen en vilo a hinchas y directivos.
El Camp Nou a contrarreloj
El Barcelona quiere volver cuanto antes a su casa, pero los informes de Bomberos, Ayuntamiento y Guardia Urbana señalaron deficiencias que impiden la reapertura inmediata. La directiva y la constructora Limak trabajan contra el reloj para solucionarlas antes del lunes, día clave en el que se decidirá si el estadio obtiene el permiso para albergar el choque ante el Valencia en la jornada 4 de LaLiga.
Aunque los problemas no serían estructurales, sino de detalles técnicos, la licencia sigue pendiente. El Barça, precavido, ya activó su plan B: reservar el Estadio Olímpico Lluís Companys hasta febrero. Sin embargo, el concierto de Post Malone programado para el 12 de septiembre en Montjuic complica aún más la logística, pues ese fin de semana no podría disputarse allí el duelo contra el Valencia. La alternativa sería el Estadio Johan Cruyff, aunque requeriría aprobación especial de LaLiga por temas de aforo, VAR y condiciones técnicas.
La Champions también en el aire
El Barcelona ya comunicó a la UEFA su intención de jugar la fase de grupos de la Champions League en el Camp Nou, con una licencia provisional de 27.000 asientos. No obstante, el organismo exige al menos 45.000 localidades disponibles, por lo que la entidad culé busca una excepción. Si no se aprueba, el club tendría que jugar en Montjuic hasta febrero.
El regreso al Camp Nou, más allá de lo emocional, es también un tema estratégico: el club necesita abrir cuanto antes su estadio para volver a conectar con su afición y garantizar ingresos por taquilla. El próximo lunes será decisivo.