El ataque armado perpetrado durante el concierto de la popular orquesta Agua Marina en el distrito de Chorrillos dejó cinco personas heridas, entre ellas cuatro integrantes de la agrupación y un vendedor ambulante, según informó la Policía Nacional del Perú.
El atentado, ejecutado por dos sujetos a bordo de una motocicleta que dispararon desde la parte posterior del escenario, ha generado conmoción nacional y reavivado el debate sobre la inseguridad y las crecientes extorsiones contra artistas y orquestas peruanas.
⚠️ Un patrón que se repite
De acuerdo con la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), el 70 % de las agrupaciones musicales en el país han sido víctimas de extorsión.
El caso de Agua Marina se suma a una lista cada vez más extensa de orquestas afectadas por la delincuencia organizada:
- Armonía 10 denunció amenazas constantes, y su cantante Paul Flores “El Ruso” fue asesinado.
- La Única Tropical fue atacada a balazos tras negarse a pagar “cupos”.
- Grupo 5, Corazón Serrano y Orquesta Candela también han recibido mensajes intimidatorios y exigencias de dinero para poder realizar conciertos.
- En Comas, una orquesta folclórica fue amenazada con una corona fúnebre tras negarse a entregar S/ 30 000 a extorsionadores.
🛑 El Ministerio del Interior evade responsabilidad
Tras el atentado, el Ministerio del Interior (Mininter) emitió un comunicado condenando el ataque, pero deslindando responsabilidad al señalar que el evento no contaba con garantías oficiales ni comunicación previa a la Policía Nacional del Perú (PNP).
Sin embargo, especialistas cuestionan la postura del ministerio, pues no se ha explicado por qué no existió un control preventivo ni un despliegue policial en una actividad de gran convocatoria.
Organizaciones del sector artístico consideran que el Estado está fallando en la protección de los músicos y en la lucha contra las redes criminales que dominan este tipo de extorsiones.
🎶 El clamor de los artistas
El atentado contra Agua Marina ha despertado un clamor unánime entre músicos, promotores y empresarios del entretenimiento, quienes exigen:
- Protección policial efectiva en conciertos y giras.
- Investigaciones inmediatas y transparentes para identificar a los autores materiales e intelectuales del ataque.
- Coordinación permanente con el Mininter y gobiernos locales para garantizar la seguridad de los espectáculos públicos.
- Sanciones ejemplares contra las bandas dedicadas al cobro de “cupos” en el mundo musical.
“No queremos vivir con miedo. Solo queremos trabajar y llevar alegría al pueblo peruano”, expresó un integrante de Agua Marina tras el atentado.