Diversos analistas políticos señalaron en semanas previas a las elecciones que existía la posibilidad de que la contienda de segunda vuelta estuviera conformada por candidatos como Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, en un contexto marcado por alta fragmentación del voto y polarización del electorado.
Especialistas en comportamiento electoral indicaron que factores como el voto estratégico, el rechazo a ciertas fuerzas políticas y la dispersión de candidaturas influyeron en la configuración del escenario final.
Asimismo, algunos sectores han planteado la hipótesis de una mayor coordinación política entre agrupaciones ideológicas, especialmente dentro del espectro de izquierda, con el objetivo de influir en los resultados. Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia concluyente que confirme una acción organizada en ese sentido.
Los expertos coinciden en que el proceso electoral refleja una ciudadanía cada vez más dividida, donde las decisiones del electorado responden tanto a afinidades políticas como a dinámicas de rechazo y coyuntura.
Finalmente, recalcaron la importancia de mantener la transparencia, el respeto institucional y el análisis basado en datos verificables para fortalecer la confianza en el sistema democrático.