Ahorro bajo fuego: Por qué el 4.2% de los bancos ya no es refugio frente a la incertidumbre electoral

Con un empate técnico a semanas de las urnas y rendimientos bancarios que apenas rozan el 4.2%, inversionistas peruanos migran masivamente hacia el agro e inmuebles para proteger su patrimonio.

A menos de tres semanas de las Elecciones Generales, el ecosistema financiero peruano ha entrado en una fase de “espera activa”. Mientras las últimas encuestas muestran un escenario de alta fragmentación con un empate técnico en el primer lugar entre Rafael López Aliaga (11.7%) y Keiko Fujimori (10.1%), seguidos de cerca por Alfonso López Chau y Jorge Nieto, la incertidumbre sobre la composición de la segunda vuelta está reconfigurando las decisiones de inversión en el país.

Para Diego Mallqui, CEO de Finniu, este complejo tablero político, sumado a un sistema financiero tradicional que ofrece rendimientos históricamente bajos, ha creado la “tormenta perfecta” para que el capital inteligente abandone la especulación y busque seguridad en la economía real.

“La historia nos ha enseñado que, en semanas electorales, el ruido político paraliza al ahorrista tradicional. Sin embargo, el inversionista sofisticado entiende que el verdadero riesgo hoy no es solo quién gane, sino dejar el dinero estancado mientras la inflación y las tasas pasivas deprimidas consumen su poder adquisitivo”, señala Mallqui.

El Perú llega a este proceso electoral con fundamentos macroeconómicos envidiables: un PBI que creció 3.2% interanual a enero, una inflación controlada en 2.4% y un Sol peruano estable frente al dólar (S/ 3.44). No obstante, esta misma estabilidad ha presionado a la baja las tasas de depósitos a plazo fijo, que hoy bordean el 4.2% anual.

En términos reales, tras descontar impuestos, el retorno para los ahorristas es casi nulo. Esta realidad está empujando una migración progresiva del capital hacia alternativas que ofrecen doble dígito de rentabilidad con respaldo físico.

Agro e Inmuebles: Los búnkeres financieros del 2026

En este contexto, la economía real , aquella que produce y construye, se posiciona como el principal destino post-electoral:

  • Agroexportación: El sector cerró enero con un crecimiento del 11%. Invertir en activos agroinmobiliarios tecnificados ofrece hoy una revalorización del 15% anual, funcionando como un escudo natural contra la volatilidad.
  • Flipping Inmobiliario: En la “Lima Moderna”, la compra y remodelación de viviendas está generando retornos superiores al 18% anual, con tiempos de absorción de apenas 95 días pese al ruido electoral.
  • Garantías Hipotecarias: Para quienes buscan máxima seguridad, este vehículo se ha consolidado con una morosidad inferior al 1.5%, gracias a un respaldo físico (LTV menor al 40%) que protege el capital ante cualquier vaivén político.

Tecnología como blindaje

La consolidación de las wealthtechs está permitiendo que esta migración de capital sea democrática. Según el vocero de la fintech, el uso de Inteligencia Artificial para el scoring de garantías permite que hoy un ejecutivo pueda diversificar su patrimonio con la misma facilidad con la que antes abría un certificado de depósito, pero con la certeza del respaldo fiduciario.

“Independientemente del resultado electoral, el mercado ya cambió. Lo que veremos después de las elecciones es una activación más agresiva del capital hacia activos reales, especialmente en sectores vinculados a la exportación e infraestructura. El 2026 es el año de dejar de ser espectadores de las encuestas para ser gestores de nuestra propia libertad financiera”, concluye Mallqui.

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