Ambos sistemas tienen ventajas y desventajas. La ONP asegura una pensión vitalicia con requisitos estrictos, mientras que la AFP ofrece mayor control sobre el fondo y posibilidad de herencia. La elección depende de tu estabilidad laboral, ingresos y tolerancia al riesgo.
La reforma previsional peruana ha reabierto el debate sobre qué conviene más: afiliarse a una AFP o a la ONP. Ambos sistemas tienen como edad legal de jubilación los 65 años, pero difieren en requisitos, beneficios y riesgos.
En la ONP (Sistema Nacional de Pensiones), el esquema es de reparto solidario: los aportes de los trabajadores activos financian las pensiones de los jubilados. Para acceder a una pensión mínima de S/600 y máxima de S/1,000, se exige haber aportado al menos 20 años. Existen pensiones proporcionales de S/300 a S/400 para quienes acrediten entre 10 y 19 años de aportes. El fondo no es heredable y no depende de la rentabilidad del mercado, lo que brinda seguridad pero limita el beneficio.
En la AFP (Sistema Privado de Pensiones), los aportes van a una Cuenta Individual de Capitalización (CIC). No hay un mínimo de años de aportes: la pensión depende del saldo acumulado, la rentabilidad de las inversiones y la modalidad elegida. Además, el fondo es heredable, se puede retirar hasta el 95.5% al jubilarse y no existe tope máximo de pensión. Sin embargo, está sujeto a la volatilidad del mercado y cobra comisiones que reducen el rendimiento.
La reforma de la Ley N.° 32123 introdujo el Pilar Semicontributivo, que permite a los afiliados de AFP acceder a pensiones mínimas y proporcionales similares a las de la ONP, siempre que cumplan ciertos requisitos. Desde junio de 2027, los trabajadores podrán trasladarse libremente entre ambos sistemas.