Según el Ministerio de Educación del Perú, el 70% del presupuesto en lectura se destina a textos escolares, lo que asegura lo básico, pero limita la diversidad de lecturas para comprender mejor.
El deterioro de la comprensión lectora en el país ha vuelto a evidenciarse tras los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA), donde solo el 32,8% de estudiantes de cuarto de primaria alcanzó un nivel satisfactorio, una cifra que incluso desciende a medida que avanzan de grado.
Este escenario refleja una brecha persistente en el sistema educativo, vinculada no solo a factores pedagógicos, sino también al acceso limitado a materiales de lectura. Para Julio Begazo Ruiz, docente de la Facultad de Educación de la PUCP, el problema no radica únicamente en cuánto leen los estudiantes, sino en la calidad y variedad de lo que leen.
“Decodificar palabras escritas es solo un paso del proceso lector. Esto por sí solo no garantiza la comprensión. Leer implica desarrollar un enfoque estratégico que permita interpretar, cuestionar, relacionar ideas y esto se logra cuando cuentas con un docente que modela la lectura, una familia que la promueve como parte del uso del tiempo libre y una comunidad que tiene espacios a los cuales los ciudadanos pueden acceder para leer libremente.” explica Begazo.
Para revertir esta situación, la especialista plantea la necesidad de intervenir tanto desde la escuela como desde el hogar, con acciones concretas que fortalezcan el hábito lector desde los primeros años:
- Fomentar espacios diarios de lectura libre, más allá de las tareas escolares.
- Incorporar distintos tipos de textos (cuentos, noticias, historietas) según la edad del estudiante.
- Promover la lectura compartida entre padres e hijos, especialmente en etapas iniciales.
- Capacitar a docentes en estrategias de comprensión lectora, no solo en contenidos curriculares.
- Vincular la lectura con la realidad del estudiante para generar mayor interés y sentido.
En el marco del Día Internacional del Libro, es fundamental reflexionar sobre la importancia de formar lectores capaces de comprender, analizar y tomar decisiones informadas. La lectura no es solo una habilidad escolar, sino una herramienta esencial para el desarrollo personal y un pilar para el futuro del país.