Por Antero Flores-Araoz
Quienes residimos en las Provincia de Lima y en la Provincia Constitucional del Callao, increíblemente vivimos desconectados con el resto del Perú.
El apreciado lector se preguntará -y con justa razón- el motivo de nuestra aseveración, pues realmente estamos divorciados de lo que sucede en lo profundo del país, como son las demás localidades costeñas, andinas y de la selva amazónica.
Las noticias que vemos y que son objeto de nuestros comentarios cotidianos de hoy en día, es el tamaño de la culpabilidad del joven Adrián Villar que, en un penoso accidente nocturno y de tránsito, terminó con la vida de la deportista señorita Lizeth Marzano, si el delito fue doloso o culposo, si se trata de uno o más delitos, si hubo o no encubrimiento, si merecería pena de carcelería o suspendida. En fin, es muy probable que si es que el vehículo del accidente no hubiese pertenecido a la conocida y talentosa periodista Marisel Linares, no hubiese existido tamaño escándalo, pues accidentes no queridos, como al que nos referimos, suceden a diario, sea en la mañana, en la tarde o en la noche.
Ya pasó más de una semana del episodio Balcázar – de Soto y seguimos con la monserga de si fue burlado, se dejó engañar o un poco de ambas situaciones.
También el tema del gas y los motivos de la escasez y cuando se superará dicha problemática, a lo que se agrega la subida de precio del agua potable y de los derivados del petróleo, especialmente los diversos tipos de gasolina.
Otro de los temas que -y aquí con mucha razón – la incompetencia de las autoridades nacionales para hacer lo que les toca en Chancay, complementando la construcción del puerto a cargo de empresa de capitales chino-peruanos.
En lo internacional, las preocupaciones capitalinas si tienen hondo motivo, ello debido a la confrontación bélica, por un lado de los Estados Unidos de América e Israel y del otro Irán, que podría escalar a un clima bélico de gran magnitud.
Sin embargo en el interior de nuestro querido Perú y como consecuencia de desembalses, inundaciones, crecidas de ríos y torrenciales lluvias, nuestros hermanos de provincias vienen sufriendo innumerables penurias, con el lodo que ha ingresado a sus viviendas, el no poderse desplazar en las ciudades como tampoco en carreteras y caminos públicos por las intensas lluvias, los cortes de luz, la falta de tiempo para refaccionar las escuelas dañadas y sin poderse iniciar el nuevo año lectivo.
Hay además cosechas malogradas, además de los alimentos que también se han malogrado en su trayecto y transporte de los lugares de cultivo a los mercados de abastos y localidades de consumo.
Francamente estamos ante una tragedia nacional, pero en Lima y Callao ausentes de la problemática y lo que es peor, sin muestras de solidaridad con los compatriotas que sufren.
¡Necesitamos ser más humanos!