Más plagas que las de Egipto

Por Antero Flores-Araoz

Desde escolares tenemos conocimiento de las famosas “Plagas de Egipto, que algunos señalaban como siete y otros en número mayor. Lo cierto es que, en los Santos Evangelios, en el libro del Éxodo (capítulos 7-12) se menciona que Dios, para convencer al Faraón que dejase en libertad a los israelitas, lo amenazó con plagas como el agua transformada en sangre, ranas, piojos, moscas, peste ganadera, úlceras, granizo, tinieblas y muerte de progenitores, entre otros males.

En el Evangelio de San Juan el apóstol se trató con parecidos términos a las llamadas “plagas del Apocalipsis”.

Bueno pues, en el Perú tendríamos el extraño e indeseable privilegio de haber superado a las plagas de Egipto, así como a las del Apocalipsis. Nuestras plagas tienen que ver con el comportamiento de nuestros compatriotas, así como el de nuestros gobernantes.

A groso modo podríamos decir que nuestras gravísimas plagas son la irresponsabilidad de los electores para escoger presidentes de la República y parlamentarios. Los cambios presidenciales en la última década, a un promedio de un presidente por año. El Congreso, que siendo generosos podríamos calificar como de pacotilla, aunque con valiosas pero pocas excepciones.

Se podría agregar también los cambios ministeriales, que por la cortedad del tiempo en funciones, no les ha dado el tiempo para cumplir con promesas y obligaciones.

La peor de nuestras plagas es la corrupción, lamentablemente a todo nivel, que genera desconfianza en los ciudadanos y también ciertamente indignación, puesto que no se observan investigaciones eficientes, como tampoco procedimientos sancionadores óptimos.

Las deficiencias de nuestro Sistema de Justicia, no se quedan atrás y, no se circunscriben al Poder Judicial y Ministerio Público (Fiscalía), sino también a la Procuraduría General de la República, defensores de oficio, sistema penitenciario, incluyendo a los colegios de abogados que incumplen su cometido deontológico y sancionador, e incluso también a la Junta Nacional de Justicia. Hay la sensación que casi todo está podrido y que las demoras en su actuación ya indignan, dado que como dice el adagio “Justicia tardía no es Justicia”.

Debemos agregar a la lista de las plagas nacionales, a la reforma del Sistema Electoral durante el gobierno de Martin Vizcarra, asistido por Fernando Tuesta Soldevilla como inspirador de las reformas que han logrado que tengamos un Parlamento sin experiencia debido a las absurdas reglas de no reelección y reducción de las firmas para fundar y registrar Partidos Políticos, lo que ha permitido tener cerca de cuarenta candidatos presidenciales para las justas electorales del próximo 12 de abril.

A toda la relación que vamos narrando, hay que agregar el dispendio fiscal, con la autoría del Congreso y la complicidad o por lo menos anuencia del Sector Economía y Finanzas.

Por último, el populismo en que toda autoridad ofrece el oro y el moro, a sabiendas de la imposibilidad del cumplimiento y con el agravante de las normas populistas e irresponsables que muchísimas veces se aprueban en el Congreso, como son creaciones de universidades, a sabiendas de la imposibilidad de su funcionamiento y sin recursos asignados para ellas.

El espacio nos impide seguir relatando plagas, pero el autor de esta nota puede asegurar que son más que las de Egipto y tan apocalípticas como las de su denominación. ¡Pena por el Perú, pero reto para cambiar!

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