El retorno al sistema bicameral marca un cambio en la forma de debatir y aprobar las leyes en el país. Conocer las funciones de cada cámara es fundamental para ejercer un voto responsable
Las Elecciones Generales de 2026 marcarán un hito en la historia política reciente del país. Luego del cierre del Congreso de la República en 1992 y de la posterior aprobación de la Constitución Política de 1993, que instauró el sistema unicameral, la ciudadanía elegirá nuevamente un Parlamento bicameral, integrado por una Cámara de Diputados y un Senado, como resultado de las recientes reformas constitucionales. Este cambio implica una nueva dinámica en la elaboración, revisión y control de las leyes que impactan directamente en la economía, la seguridad, la educación y la salud.
En un contexto donde la desinformación circula con rapidez, diversos estudios evidencian una brecha entre la intención y la preparación para votar. Según Arellano Consultoría, el 66% de los jóvenes entre 18 y 24 años considera que su voto es importante, pero solo el 21% afirma informarse adecuadamente antes de acudir a las urnas. Esta situación refuerza la necesidad de comprender qué se elige y cuál será el rol de cada autoridad.
“El retorno a la bicameralidad no es solo un cambio estructural, sino una oportunidad para mejorar la calidad del debate legislativo y fortalecer los mecanismos de control político. Para que eso ocurra, es indispensable que la ciudadanía entienda las funciones de cada cámara y evalúe con criterio a quienes aspiran a integrarlas”, señala el Dr. Juan Carlos Cortez Tataje, docente de posgrado en Gestión Pública y Gobernabilidad de la Universidad Norbert Wiener.
¿Qué harán los diputados y qué harán los senadores?
- En el nuevo esquema, los diputados serán la primera instancia legislativa. Tendrán la responsabilidad de aprobar las propuestas normativas a ser remitidas al Senado, las cuales recogen las necesidades de creación, modificación o adecuación de las leyes que demanda la ciudadanía, así como ejercer funciones de fiscalización política sobre el Poder Ejecutivo, incluyendo la posibilidad de interpelar o censurar ministros e investigar asuntos de interés público.
- Por su parte, los senadores cumplirán un rol de revisión y reflexión. Evaluarán las propuestas normativas remitidas por la Cámara de Diputados, pudiendo aprobarlas, modificarlas o rechazarlas. Además, participarán en la designación de altos funcionarios del Estado, como el Defensor del Pueblo, los magistrados del Tribunal Constitucional y el Contralor General, así como en la aprobación de tratados internacionales.
Para el especialista, la diferencia no es solo operativa, sino cualitativa. “Mientras la Cámara de Diputados concentra la iniciativa y el impulso legislativo, el Senado debe actuar como un espacio de revisión técnica y equilibrio institucional. Por ello, el perfil y la experiencia de quienes integren cada cámara resultan determinantes”, explica.
¿Cómo elegir mejor en 2026?
De cara a este nuevo escenario, el especialista recomienda a los electores informarse sobre la trayectoria profesional, pública y ética de los candidatos; revisar las propuestas de sus partidos políticos y evaluar la viabilidad real de sus promesas.
En el caso de quienes postulen al Senado, sugiere priorizar perfiles con experiencia en gestión pública y conocimiento del funcionamiento del Estado. Para la Cámara de Diputados, en cambio, resulta clave la capacidad de representar las distintas realidades del país y de construir consensos.
“Un voto informado es un voto responsable. No se trata solo de elegir personas, sino de decidir qué tipo de representación y qué calidad de debate legislativo queremos para los próximos años”, concluye Cortez Tataje.